Albares se reúne este miércoles con su homólogo marroquí tras el ‘deshielo’ en las relaciones diplomáticas

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Albares Marruecos
El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, y su homólogo marroquí, Naser Burita. | Fuente: Ministerio de Asuntos Exteriores

El ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, se reunirá este miércoles con su homólogo marroquí, Naser Burita, aprovechando la presencia de ambos en Nueva York con motivo de la Asamblea General de la ONU, según han confirmado fuentes diplomáticas a Europa Press que recoge este digital.

El nuevo contacto entre los dos ministros se enmarca en la normalidad en la que transcurre actualmente la relación diplomática y de él podría salir algunos anuncios, han señalado las fuentes, que no han querido dar pistas sobre el contenido de los mismos.

El encuentro será el tercero entre ambos después del ‘deshielo’ que supuso el viaje a Rabat del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el 7 de abril y su reunión con el rey Mohamed VI, en el que se sentaron las bases para la nueva etapa en la relación bilateral.

Albares y Burita se reunieron por duplicado a principios de mayo en Marrakech, aprovechando la asistencia del ministro español a un encuentro de la coalición de países que lucha contra Estado Islámico. Entonces, ambos anunciaron la reapertura de las fronteras en Ceuta y Melilla, que se produjo, aunque parcialmente, el 17 de mayo.

Nueva etapa de relaciones diplomáticas tras la nueva postura española sobre el Sáhara

El nuevo cara a cara entre ambos viene a escenificar la buena sintonía que hay entre los dos países tras haber dejado atrás la crisis por la acogida en España del líder del Frente Polisario, Brahim Gahli, y por la postura respecto al Sáhara.

La carta del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, a Mohamed VI en la que afirma que el plan de autonomía marroquí para el Sáhara es «la base más sólida» para una solución allanó esta nueva etapa y se tradujo en una declaración conjunta que sirve ahora como hoja de ruta.

En virtud de la misma, se acordó la reactivación de algunos grupos de trabajo ya existente, como el relativo a cuestiones migratorias o el de delimitación de las aguas territoriales en Canarias, así como la creación de otros nuevos. Según las fuentes consultadas, todos ellos ya están en marcha.

Estos grupos de trabajo deberán informar de sus avances de cara a la reunión de alto nivel que Sánchez y el monarca alauí se comprometieron a que se celebre antes de final de año, retomando así la cumbre prevista para diciembre de 2020, aplazada por la pandemia y que nunca llegó a celebrarse. Las fuentes consultadas han asegurado a Europa Press que no debería haber ningún impedimiento para que la cumbre se celebre en el plazo previsto.

Una de las cuestiones que más interés ha suscitado y que aún no se ha concretado es la reapertura de la aduana de Melilla, cerrada unilateralmente por Marruecos en 2018, y la apertura de una en Ceuta, donde no existía. Sánchez hizo el anuncio desde Rabat, pero el Gobierno marroquí no ha confirmado nunca este extremo e incluso un alto cargo dio a entender que no se llevaría a la práctica, aunque luego matizó sus palabras.

Respecto a esta cuestión, las fuentes consultadas han indicado a Europa Press que las conversaciones están en fase bastante avanzada, si bien no han querido dar más detalles sobre cómo se implementará lo acordado, sobre todo en el caso de Ceuta, donde no hay instalaciones previas y el espacio disponible en la frontera es escaso.

El cambio de tesis de España, en perjuicio de los saharauis

La ONU hace años estableció una serie de territorios pendientes de descolonizar entre los que está el Sáhara Occidental. Fue introducido en la lista de los territorios no autónomos el 15 de diciembre de 1960 a través de la resolución 1542 (XV) de la Asamblea General de las Naciones Unidas, cuando todavía era una provincia española. Este proceso fue interrumpido en 1975 cuando se produjo la conocida como marcha verde, la invasión marroquí de la entonces provincia española. El plan marroquí se basó en transportar a 300 000 civiles con unidades militares armadas camufladas entre ellos.

En el momento en el que España se retiró el Sáhara Occidental, pasó a manos de Marruecos y Mauritania -tras la citada marcha verde y de acuerdo con lo dispuesto en los Acuerdos de Madrid (1975), no válidos según el Derecho internacional-.​ El territorio está ocupado actualmente en su mayor parte por Marruecos, que lo llama sus Provincias Meridionales.

La soberanía marroquí no es reconocida por las Naciones Unidas​ y es frontalmente rechazada por el Frente Polisario, que proclamó su independencia en 1976 creando la República Árabe Saharaui Democrática. Esta es reconocida hasta el momento por ochenta y dos países de los cuales cincuenta y uno han congelado o cancelado su relación con ella.

Con este gesto, España consolida la intención de no ser la «potencia administradora» que estaría encargada de descolonizar el Sáhara haciendo un referéndum y un proceso constituyente. Por tanto, retira el apoyo a un pueblo que habitaba un territorio que hace casi 50 años era una plaza de soberanía española.

El problema no se queda ahí porque, según cifras de ONG que trabajan en la zona, después de la marcha verde numerosos marroquíes poblaron la zona y si se hiciera una consulta las cifras estarían bastante alejadas de los pobladores originales de ese territorio. Podría darse el caso de que hubiera más ciudadanos de origen marroquí que saharauis.

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