Al menos cinco personas han perdido la vida tras el terremoto de magnitud 5,1 que sacudió durante la noche del sábado el suroeste de Perú, un seísmo que ha causado importantes daños materiales y mantiene en alerta a las autoridades por el número de heridos y posibles personas atrapadas entre los escombros. La zona más afectada ha sido la región de Junín, donde los equipos de emergencia trabajan sin descanso para atender a la población y evaluar el alcance de la tragedia.
Las víctimas mortales se registraron en el municipio de Chongos Bajo, una de las localidades más castigadas por el movimiento sísmico, que llevó a las autoridades a declarar el estado de emergencia. El temblor se produjo a poca profundidad y con epicentro cerca de Chupaca, lo que intensificó sus efectos sobre viviendas e infraestructuras de la zona.
Además del derrumbe de varios edificios, el terremoto ha provocado cortes en el suministro eléctrico en distintos municipios cercanos, complicando las labores de rescate durante la noche. A esta situación se suma el intenso frío propio del invierno austral, con temperaturas que rondan los cuatro grados bajo cero en algunas áreas, lo que incrementa la preocupación por quienes permanecen atrapados o han perdido sus hogares. Perú se encuentra en una de las regiones con mayor actividad sísmica del mundo debido a su ubicación en el Cinturón de Fuego del Pacífico.