La lucha contra la pobreza alimentaria y el desperdicio de comida vuelve a situarse en el centro de la acción social con la convocatoria de una nueva edición de los Premios Kellogg’s-Fesbal. Por sexto año consecutivo, ambas organizaciones unen esfuerzos para apoyar proyectos que ayuden a mejorar la distribución de alimentos y a reforzar la labor que realizan los Bancos de Alimentos en toda España.
Estos galardones nacen con el objetivo de impulsar iniciativas que permitan llegar a más personas en situación de vulnerabilidad, optimizando recursos y mejorando tanto las instalaciones como los procesos logísticos de las entidades participantes. En un contexto en el que muchas familias continúan afrontando dificultades económicas, este tipo de programas adquieren una importancia especial.
La convocatoria está abierta a los Bancos de Alimentos integrados en Fesbal, así como a entidades benéficas, organizaciones receptoras e instituciones que trabajan diariamente para garantizar el acceso a una alimentación digna. Además, la participación es completamente gratuita, facilitando que un mayor número de proyectos pueda optar a las ayudas.
La nueva edición contará con una dotación económica total de 20.000 euros, que se repartirá entre las iniciativas seleccionadas. El plazo para presentar candidaturas permanecerá abierto hasta finales de junio de 2026, ofreciendo a las organizaciones tiempo suficiente para desarrollar y presentar sus propuestas.
Más allá de estos premios, la colaboración entre Kellogg’s y Fesbal también se extiende a otras acciones solidarias. Una de las más destacadas es la campaña «Compra uno = Donamos uno», mediante la cual la compañía dona un paquete de cereales por cada producto adquirido en los establecimientos adheridos a la iniciativa.
Este compromiso se suma a las donaciones periódicas de excedentes alimentarios que la empresa realiza habitualmente a los Bancos de Alimentos. El objetivo es doble: ayudar a quienes más lo necesitan y reducir el desperdicio de productos perfectamente aptos para el consumo.
La combinación de solidaridad, sostenibilidad y colaboración entre empresas y entidades sociales demuestra que es posible generar un impacto positivo real. Iniciativas como esta contribuyen a construir una sociedad más comprometida con el aprovechamiento responsable de los recursos y con el bienestar de las personas más vulnerables.