No es un cuento ni una historia antigua. Está ocurriendo en el siglo XXI, con víctimas interminables y con el deterioro total de todo lo que significa el orden.
Con una Puerta del Sol destrozada, ofreciendo una imagen desastrosa en el kilómetro cero de la España que dirige desde hace ocho años el sanchismo.
Pero están actuando como los escorpiones…
Para lograr su nombramiento, sabemos de los cambalaches de este dirigente, que hace oídos sordos a todo lo que está ocurriendo en España y que deja claro de qué lado está este Gobierno sanchista. Lo estamos viendo todos.
Él nunca ganó elecciones y, por eso, se empleó a gusto y se metió hasta el fondo del abismo, abrazando, para sumar en su Gobierno, a antiguos componentes de ETA, incluso a muchos de ellos con condenas por terribles asesinatos cometidos con total frialdad.
En agradecimiento al apoyo de Bildu, los indultaron cuando él, iluminado e impaciente, se sentó en el codiciado sillón del poder.
Pero la sangre vertida que manchó sus malditas manos, esas que apretaban el gatillo de sus pistolas, no era ni es tan fácil hacerla desaparecer mientras no tengan el valor de pedir perdón a las víctimas. Hoy parece que no todo terminó…
Es muy triste para todas las familias que han vivido durante años con el inmenso dolor de la pérdida de un ser querido asesinado por ellos y sienten esa pesadumbre que arrastran muchos vascos españoles. Es así como se presentan los autoexiliados de nuestra querida tierra en los lugares elegidos para poder vivir en paz.
Hoy, esos lugares donde nos acogieron hace años con amor y comprensión forman una parte muy importante de nuestras vidas, sin olvidar jamás nuestra tierra.
Él, solo él, fue capaz de cometer semejante afrenta o canallada contra las víctimas de aquellos años, que solo vivían con el recuerdo del asesinado: padre, madre, hermanos y niños… Marcaban a la víctima, elegían el lugar y mataban con esa frialdad que solo domina a un vil asesino, sin temblarles la mano.
Hoy son nombrados por este Gobierno como hombres y mujeres de paz, por el creador de las leyes más provocativas y dispares que nunca nadie se podía haber imaginado.
Nos somete continuamente y sin descanso, retorciendo los significados. Se jacta, se luce y él solito se enaltece al creerse superior ante su público, como si fuese «el gran dictador».
Sus fieles le secundan en sus actos, agradecidos por el gran cambio que han conseguido en sus economías. Sin doblar la espalda, son fieles a sus mentiras y las defienden como si se tratase de un juramento que deben cumplir, por miedo a las represalias.
Ellos no sufren por la falta de viviendas. En ocho años se han enriquecido y, con ostentación, presumen de sus riquezas, logradas a costa de ir vendiendo a sus propios ciudadanos.
Y se muestran sin ninguna vergüenza, con ese fingido buenismo, creando víctimas, esas que luego usan como parte de sus consignas. Han secuestrado la voluntad de todos los españoles.
Pero, uno por uno, saben lo que están secundando con sus silencios y con esas mentiras que forman parte de su ideario.
Se han convertido en los indecentes secuaces de un ser indolente, amante de sí mismo por encima de todos ellos, a quienes utilizará como chivos expiatorios.
Los españoles, muchos de nosotros, permanecemos a la expectativa y deseamos y esperamos que la mutilación de España termine de una vez.
Es probable que algunos tengan que borrar su nacionalidad, pues, por sus malditos actos en contra de España y del bienestar de los españoles, llevan tatuada en el pecho su verdadera identidad como traidores y pondrán tierra de por medio.
Con una parte de España invadida, esa sufridora población de Ceuta a la que están convirtiendo en un foco de infecciones y enfermedades que estaban erradicadas desde años atrás, además de una suciedad insoportable que han creado por donde pasan.
Sí, muchos huyeron de verdad de la dictadura de ese país, pero entre ellos, agazapados, escondidos y disfrazados, hay demasiada mala gente enviada a propósito para crear conflictos.
Parece ser que, por esa razón, el jefe, avisado de antemano, se encerró en La Mareta con su guardia personal.
Que se percate de una vez por todas de que su desprecio hacia España tendrá consecuencias. Eso es lo que más de media España piensa…
Tenemos nuestros derechos y los defenderemos con ganas, sin agresiones, con templanza y con el deseo de librarnos de esa estirpe indolente y funesta que ha permanecido durante ocho años, pretendiendo acabar con todo lo que significa España en el mundo.
En esta nuestra querida tierra, los enemigos se han empleado a fondo, «afanando» todo aquello a lo que han tenido acceso durante estos ocho años, logrando destruir muchas vidas por no poder hacer frente a sus pagos y viéndose todos empobrecidos.
Han dejado a España en un ridículo vergonzoso ante los países libres, donde sus representantes defienden sus territorios por deber, por dignidad y por defender a sus ciudadanos, aun a costa de ellos mismos. Eso se llama dignidad y valor.
Cuando se crea un Gobierno con amiguetes de vicios y locas andanzas, ¿qué se podía esperar…?
No es de extrañar adónde nos han llevado estos ocho años, con esa auténtica jauría insaciable de poseer riquezas.
Las encuestas de su servil amigo los alimentan con mentiras, y ellos se lo creen. Todo es igual que siempre: mentir, mentir y ganaremos; y, si no, ganamos igualmente…
Ceuta y Melilla se han convertido en el estandarte que, con su bandera en alto, dice: «¡Viva España!». Y lo que significa, la verdadera unidad, por encima de cualquier traición, venga de donde venga.
Los españoles que sienten la grandeza de serlo no consentirán esas argucias ni las falsas verdades de quienes son capaces de servir al «señor de las moscas».
Contra ese ser insensible y despiadado, la fe de nuestros ancestros nos guiará. Él nunca ha ganado por sí solo. Él y todos los que le secundan, acompañados de sus palmeros, dan lecciones morales a diestro y siniestro.
Si no estás con ellos, estarás al otro lado de ese muro que ha creado el iluminado.
Es bueno no permanecer al servicio del «señor de las moscas». Seguramente te impregnarían de ese hedor a podrido que siempre desprenden la falsedad y la traición.
A pesar de haber logrado un sobresaliente cum laude para sus huestes, con sus múltiples triquiñuelas, mentiras y fraudes de ley, no sabe lo que es vivir sin trampas, y eso desgasta a cualquiera. Pero él se lo buscó, por ese odio que transmite.
Esperemos que la honestidad y la vergüenza regresen a las vidas de quienes, al ganar en votaciones sin trampas, deban conducir España hacia la renovación y la credibilidad, para que regrese el orgullo de ser españoles, también fuera de nuestras fronteras.
Que se cierren esas fronteras con las leyes establecidas, además de con un inexpugnable muro fronterizo, quedando separadas para siempre esas fronteras hoy inexistentes. Así se conseguirá que se restablezcan y que se pueda pasar de un lado a otro respetando lo establecido.
Y no siempre a costa de todos los ciudadanos de España. Ya se han enterado en Europa de que Ceuta y Melilla son la entrada a la libertad.
Esa libertad que el país invasor, Marruecos, no practica y por eso se le escapa su gente, por la falta de futuro en su propio país.
¡Que se enteren! ¡¡CEUTA Y MELILLA SON ESPAÑOLAS!!