El consejero delegado de Iryo, Fabrizio Favara, había alertado semanas antes del accidente ferroviario de Urda, Toledo, de las dificultades que sufrían sus trenes para reanudar la marcha tras determinadas incidencias en el sistema de señalización LZB.
Durante una comparecencia en el Senado el pasado 5 de octubre, Favara explicó que los maquinistas habían comunicado a Adif problemas relacionados con este sistema en la línea Madrid-Sevilla.
Según detalló, cuando se pierde la conexión entre el tren y la señalización de tierra, el convoy se detiene automáticamente y puede tardar bastante tiempo en volver a circular.
El directivo describió el LZB como un sistema seguro, aunque antiguo, y señaló que estas incidencias eran habituales en ese corredor ferroviario.
Este miércoles, un fallo del sistema habría provocado la detención de seis trenes, incluidos los dos implicados en el accidente de Urda, que ha dejado al menos 69 fallecidos.
Según la información facilitada, un AVE reanudó su recorrido tras recibir autorización de Adif y terminó chocando contra un Iryo que permanecía detenido.
La maquinista de este último tren había comunicado previamente al centro de control que no conseguía reiniciar el sistema.
Las circunstancias del siniestro deberán esclarecerse mediante la investigación correspondiente.