La Guardia Civil ha interrogado al trabajador del centro de control de Adif que supervisaba la circulación ferroviaria cuando se produjo el grave accidente entre dos trenes en Urda, Toledo, que ha dejado al menos 64 fallecidos.
Los agentes colaboran con la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), encargada de determinar qué ocurrió y esclarecer las posibles responsabilidades.
El siniestro tuvo lugar poco antes de las nueve de la mañana, cuando un AVE de Renfe chocó por detrás contra un tren de Iryo que permanecía detenido en la vía de alta velocidad Madrid-Sevilla.
Uno de los principales aspectos que investigan las autoridades es la autorización para que el AVE continuara circulando, pese a que el sistema de seguridad mostraba una señal roja que advertía de la presencia del otro convoy.
El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha calificado esta decisión de «inexplicable» durante su visita al centro de control de Atocha, donde acudió para conocer los primeros detalles del accidente.
Puente también ha confirmado que el trabajador responsable de autorizar la marcha está identificado y que su actuación será examinada dentro de la investigación, que continúa abierta para esclarecer las circunstancias de la tragedia.