El ministro califica de «inverosímil» un choque por alcance que deja al menos 64 muertos y elude la pregunta sobre su dimisión: «En lo que estoy pensando es en esclarecer esto»
El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha comparecido desde el centro de control de Adif en la estación madrileña de Atocha para ofrecer la primera explicación oficial del accidente ferroviario de Urda (Toledo), en el que un AVE de Renfe alcanzó por detrás a un tren de Iryo que permanecía detenido en la vía. Puentes sitúa el origen de la tragedia en una decisión humana: tras la caída del sistema de seguridad LZB, el puesto de mando autorizó al AVE a reanudar la marcha con normalidad pese a que la señal estaba en rojo y el tramo, ocupado.
El balance provisional, facilitado por el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, es de al menos 68 fallecidos —34 de ellos en el Iryo— y 80 heridos, 50 en estado crítico o muy grave. El Iryo, que había salido de Atocha a las 7.54 con destino a Sevilla, llevaba 147 pasajeros, entre ellos un bebé; el AVE, que partió seis minutos después por la misma línea, transportaba 397. El choque se produjo en el punto kilométrico 118, entre Mora-Orgaz y Urda.
Puente se presentó ante los medios con cerca de 50 minutos de retraso sobre la hora anunciada, las 14.00, y lo primero que hizo fue reprochar a los periodistas sus quejas por el lugar elegido, alegando que era allí donde se estaba trabajando.
«No voy a decir buenos días», arrancó. Expresó su consternación, dijo que las víctimas y sus familiares «tienen que estar pasando un calvario» y admitió que el ministerio estaba «absolutamente devastado».
El ministro aseguró que tuvo noticia del siniestro poco antes de las nueve y que desde las 9.40 permanecía en el centro de mando. «Un accidente por alcance en la red ferroviaria española es inverosímil», sostuvo, antes de explicar que había asistido a una reproducción del accidente y revisado las comunicaciones entre el puesto de control y los trenes.
Según su relato —pidió tomar las horas «con cautela»—, hacia las 8.30 el sistema de control de la estación de Urda cayó por un fallo de comunicación entre ordenadores, lo que dejó sin sistema de seguridad un tramo de 63 kilómetros y obligó a detener seis trenes, una cifra que tampoco dio por definitiva. El control pasó entonces al puesto de Atocha, que se comunicó con los convoyes parados.
A las 8.36, siempre según Puente, se autorizó al AVE siniestrado a reanudar la marcha. El ministro subrayó que, conforme a los protocolos, ese tren no podía circular con normalidad porque el circuito estaba ocupado por el Iryo y había una señal roja. «A pesar de eso, se autoriza», afirmó.
Sus datos no coinciden del todo con los que fuentes de Transportes habían difundido a mediodía: caída del LZB a las 8.32, seis trenes detenidos en unos 90 kilómetros, autorización general de marcha a las 8.40 y colisión a las 8.53, con el AVE lanzado a unos 200 kilómetros por hora. Esas mismas fuentes recordaron que la normativa obliga en esas circunstancias a circular en marcha a la vista, con un máximo de 40 km/h. Iryo, por su parte, sitúa a las 8.48 el golpe en la parte trasera de su tren, y la Guardia Civil calcula que llevaba entre cinco y diez minutos detenido.
Puente cargó la responsabilidad sobre el centro de control. Recalcó que los trenes estaban parados y que ese puesto no decide sobre convoyes en movimiento, sino que verifica la ocupación de la vía antes de autorizar la marcha. La decisión de retomar la circulación sin que el sistema se hubiera restablecido, dijo, se tomó en «circunstancias inexplicables». En un momento de su intervención aludió a «esta persona», en referencia —sin identificarlo— a uno de los responsables del puesto de mando.
La primera pregunta del turno de prensa fue sobre el balance de víctimas y sobre si piensa dimitir. Puente no respondió a lo segundo: «En este momento en lo que estoy pensando es en esclarecer esto y tratar de resolverlo».
La comparecencia llega nueve meses después del descarrilamiento de Adamuz (Córdoba), que el 18 de enero causó 46 muertos. Cinco días después de aquella tragedia, el 23 de enero, el ministro pidió «tranquilidad» y aseguró que la probabilidad de que se repitiera un accidente de esas características era «bajísima». Esas palabras han vuelto a circular este miércoles, junto a un sketch humorístico sobre el estado de la red que grabó días atrás con Marc Giró y a un tuit político que publicó poco después de conocerse el choque, ambos duramente criticados por la oposición y en redes sociales.
El juzgado de instrucción de Orgaz (Toledo) ha asumido la investigación del siniestro, y el Consejo General del Poder Judicial le ha ofrecido los refuerzos que precise. El sindicato de maquinistas Semaf evitó pronunciarse por estar recibiendo informaciones contradictorias. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se desplazaba a primera hora de la tarde a Urda junto al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, mientras el Gobierno y los partidos suspendían sus agendas de precampaña para las elecciones del 29 de noviembre.