Esperemos que las recientes promesas del presidente de gobierno, conociendo las demás tan incumplidas, tampoco se lleven a cabo si siguiera siéndolo. Porque nos acaba de amenazar con una nueva legislatura en las que garantizaría por ley constitucional el derecho al aborto, es decir, el derecho a matar a los que no pueden defenderse.
La argumentación que sostienen los “avanzados” como él consiste en que, de todas maneras, es preferible que se mate en casa, con el consentimiento de leyes establecidas, que acudir a cínicas clandestinas, de aquí o de allá, donde se pone en peligro también a la madre sin garantías. Se asegura de esta forma que nada ha de pasarle a la madre, aunque al hijo “todo le pase”. O sea, es preferible impedir el carné de conducir que mejorar las carreteras y educar responsablemente a quienes tienen un coche en sus manos.
Crece la vida si se la deja vivir y la interrumpe impunemente quien usa agujas largas para que seres humanos se queden para siempre sin posibilidades.
Si otros partidos políticos defienden esa promesa, sería preferible hacerse un Felipe González y votar en blanco.
Pedro Villarejo