El director y guionista de cine José Luis García Sánchez ha fallecido este domingo a los 85 años en Madrid, según han informado fuentes de la Academia de Cine. Nacido en Salamanca en 1941 y licenciado en Derecho y Sociología, perteneció a la generación de cineastas expulsados de la Escuela Oficial de Cinematografía por motivos ideológicos. Padre del también director Víctor García León, debutó como realizador en 1975 con la comedia ácida El love feroz, tras haber rodado previamente cortometrajes como Gente de boina o Pólipos en las trompas.
Su consagración internacional llegó en 1978 tras ganar el Oso de Oro en el Festival de Berlín con Las truchas, un galardón que obtuvo tras el rodaje de Colorín, colorado. Durante su trayectoria demostró una gran versatilidad temática y estilística, firmando en 1981 el documental Dolores, dedicado a la figura histórica de Dolores Ibárruri, La Pasionaria. Asimismo, compaginó su labor cinematográfica con la dirección teatral, destacando su montaje en España de El beso de la mujer araña, obra original de Manuel Puig.
A lo largo de su carrera fraguó una prolífica alianza con el guionista Rafael Azcona, iniciada en 1985 con la aclamada comedia La corte de Faraón. Esta estrecha colaboración con Azcona dio lugar a otras obras emblemáticas de su filmografía como El vuelo de la paloma, Tirano Banderas, Suspiros de España (y Portugal) y Siempre hay un camino a la derecha, convirtiéndose en un referente de la sátira y el sainete en la cinematografía española.
Además de su faceta tras las cámaras, desarrolló un destacado trabajo como guionista para otros cineastas de renombre, participando en los libretos de Habla, mudita y Camada negra para Manuel Gutiérrez Aragón. Su labor en la escritura alcanzó uno de sus mayores reconocimientos al escribir junto a Fernando Trueba el guion de Belle Èpoque, largometraje por el que fue galardonado con el Premio Goya al Mejor Guion Original.