El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha advertido de que un Ejecutivo formado por el PP y Vox supondría una «auténtica involución» para España y que implicaría «retroceder 40 o 50 años de golpe» en cuestiones como el aborto, la muerte digna o la cultura. En una entrevista en El País, ha resumido su crítica con la frase: «Vox pone las ideas y el PP, la ambición de poder». También ha señalado que su mayor error durante sus ocho años al frente del Gobierno ha sido la corrupción relacionada con José Luis Ábalos.
Sánchez ha criticado las medidas culturales de algunos gobiernos autonómicos, como la retirada de subvenciones a películas consideradas ideologizadas en Castilla y León, al entender que podrían derivar en «censura». Asimismo, ha acusado al PP y a Vox de seguir un modelo económico inspirado en Javier Milei, basado en «recortes, tijeretazos, motosierras». De cara a las elecciones del 29 de noviembre, ha planteado la disyuntiva «O avanza el pasado o avanza España» y ha pronosticado una mayoría parlamentaria progresista más amplia.
En materia económica y social, el presidente ha defendido la gestión del Gobierno ante la crisis de la vivienda y ha reclamado la colaboración de todas las administraciones para aumentar la oferta de vivienda asequible y protegida. «La clave no radica en construir más», ha afirmado, sino en garantizar que las viviendas sean accesibles y evitar, en la medida de lo posible, su venta a fondos de inversión. También ha asegurado que el salario mínimo interprofesional subirá antes de las elecciones y ha defendido la sostenibilidad del sistema público de pensiones.
El jefe del Ejecutivo ha atribuido parte del crecimiento de la ultraderecha a unos algoritmos que favorecen la polarización y difunden mensajes de odio. Además, ha calificado de «absolutamente lamentable» el uso de vídeos manipulados mediante inteligencia artificial (deepfakes) durante la precampaña. Sobre la inmigración, ha defendido una España abierta y próspera, pero ha insistido en que la migración debe ser «ordenada y regular», además de promover la integración y el respeto a los valores constitucionales y a la igualdad entre hombres y mujeres.
Respecto a la crisis migratoria de Ceuta, Sánchez ha reconocido que existieron avisos previos, aunque ha asegurado que los servicios de inteligencia y las fuerzas de seguridad no anticiparon la magnitud de los acontecimientos. Ha defendido la actuación del Gobierno y advertido de que una respuesta más agresiva en la frontera habría provocado una calamidad «mucho mayor». También ha reconocido que existen «discrepancias» con Marruecos sobre Ceuta y Melilla, aunque ha considerado prioritario mantener buenas relaciones para facilitar el retorno de los migrantes a sus países de origen.
Por último, Sánchez ha defendido el legado del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero en materia de derechos y libertades, al que considera «un activo para el PSOE». Sobre la suspensión del derecho al voto de 163.000 personas en relación con la ley de nietos, ha afirmado que el Gobierno acata la decisión del Tribunal Supremo, aunque no la comparte. El presidente ha vinculado esta controversia con la difusión de bulos por parte de la ultraderecha y ha cuestionado que los descendientes del exilio republicano puedan encontrar obstáculos para votar mientras otros descendientes del franquismo mantienen ese derecho.