El movimiento francés de los ‘chalecos amarillos’ ha anunciado una nueva jornada de protesta masiva para el próximo sábado 31 de octubre, configurando un «tercer acto» de movilizaciones tras las marchas recientes. La convocatoria sitúa de nuevo al presidente Emmanuel Macron en el centro de las críticas, denunciando el elevado coste de la vida y exigiendo respuestas a las demandas sociales y estudiantiles.
Los portavoces del colectivo, Benjamin Ball y Azelma Sigaux, manifestaron públicamente la indignación del movimiento ante la postura del Ejecutivo durante una protesta en la plaza de la Bastilla. Desde allí señalaron que la marcha responde a la «deriva autoritaria» institucional. «Nos manifestaremos por la libertad de manifestarnos y por todas nuestras libertades», afirmaron.
El movimiento asegura que existe un profundo malestar social que las autoridades ignoran. «Hay ira en este país» que «no se escucha», señala su comunicado, en el que también critica el «desprecio, la negativa a escuchar, las mentiras y la represión» del Gobierno francés.
Los ‘chalecos amarillos’ acusan al Ejecutivo de intentar dividir a los manifestantes y sostienen: «Nuestra respuesta es la unidad». Por ello, proponen crear «asambleas de convergencia en toda Francia» que reúnan a estudiantes, trabajadores, agricultores y jubilados para coordinar sus reivindicaciones.