Francia afronta este sábado una nueva jornada de manifestaciones marcada por un amplio dispositivo policial y restricciones a las concentraciones para evitar nuevos episodios de violencia. El Ministerio del Interior ha informado de la incautación de objetos potencialmente peligrosos, como morteros y bolas de petanca, durante los controles establecidos en los accesos a las movilizaciones.
El primer ministro, Sébastien Lecornu, ha convocado una unidad interministerial de crisis, mientras que el ministro del Interior, Laurent Núñez, ha expresado su respaldo a las fuerzas de seguridad. Núñez ha advertido de que algunos grupos podrían intentar provocar incidentes y ha defendido que los agentes actúen con rapidez, dentro de la legalidad y respetando el principio de proporcionalidad.
En Lyon se han registrado los primeros momentos de tensión entre manifestantes y policías, que han utilizado gases lacrimógenos para dispersar a varios grupos. La ciudad mantiene restricciones en buena parte del centro tras los daños sufridos el sábado anterior, cuando más de 150 establecimientos resultaron afectados y la oficina de turismo fue incendiada.
Las restricciones también afectan a otras localidades. En Marsella se ha autorizado excepcionalmente una manifestación intersindical, aunque se han ampliado las limitaciones nocturnas a los adultos en determinadas zonas. Ciudades como Nancy, Belfort, Rouen, Le Havre, Toulon y Limoges han prohibido movilizaciones, mientras que Estrasburgo sí celebrará una marcha sindical.
En París, las autoridades han modificado los recorridos de varias manifestaciones. La Francia Insumisa, liderada por Jean-Luc Mélenchon, ha aceptado el itinerario establecido por la Prefectura y ha convocado una concentración a las 14.00 horas en la Puerta de Italia. La formación ha llamado a movilizarse «en apoyo de los jóvenes, contra el alto costo de la vida y contra la deriva autoritaria del Gobierno». También se han prohibido algunos recorridos propuestos por colectivos estudiantiles y los chalecos amarillos.
Los ayuntamientos y los comerciantes han reforzado las medidas preventivas para evitar nuevos destrozos, retirando mobiliario urbano, contenedores y otros objetos que puedan utilizarse en actos vandálicos. En París se han organizado patrullas específicas y se han protegido fachadas y establecimientos. Estas actuaciones acompañan al despliegue de 70.000 agentes en todo el país, anunciado por Interior, que ha advertido de que las fuerzas de seguridad serán «inflexibles» ante los actos vandálicos.