La conexión entre el intestino y las emociones sigue siendo desconocida para buena parte de la población española. Según una encuesta europea de PrecisionBiotics, realizada por Ipsos, apenas el 36% de los españoles relaciona su salud digestiva con el estrés o el estado de ánimo, mientras que únicamente el 14% practica actividades destinadas a cuidar su bienestar emocional para mejorar la digestión.
La médica Sara Marín Berbell ha explicado que el cerebro y la microbiota intestinal mantienen una comunicación constante. Por ello, situaciones de estrés pueden alterar el funcionamiento del intestino, mientras que determinadas molestias digestivas también pueden repercutir en el bienestar psicológico.
El estudio, realizado con 1.000 participantes en España, refleja además una importante contradicción: aunque el 77% considera fundamental la salud digestiva, únicamente el 18% la incluye entre sus prioridades cotidianas.
Los problemas son frecuentes. El 87% reconoce haber experimentado algún síntoma digestivo durante el último año, especialmente gases, hinchazón abdominal o estreñimiento.
Ante esta situación, la especialista recomienda prestar atención a la alimentación, consumir más fibra y verduras, reducir los ultraprocesados y comer sin prisas. También aconseja caminar después de las comidas y gestionar el estrés para favorecer el equilibrio intestinal y mejorar el bienestar general.