Los líos familiares le costaron la carrera judicial. Fue expulsado de la judicatura y hoy se dedica a la abogacía. Es youtuber y figura como miembro destacado de la trama corrupta socialista que dirigía Leyre Díaz, la fontanera de las cloacas del PSOE. Está imputado por Pedraz.
Ayer le entregó una carta al magistrado para negar que haya seguido nunca en su coche a la magistrada Biedma, la que ha investigado al hermano de Pedro Sánchez. La juez lo denunció hace unas semanas por haberla seguido en un coche cuando ella iba con su hija. Sáenz de Tejada dice que el día en que Biedma dice que la siguió el estaba a 450 kilómetros de ese lugar. La foto con la que pretende probarlo es de este lunes.
En el epígrafe de su escrito a Pedraz se puede leer: «Falsedad de la nueva denuncia formulada por la denunciante Dª. Beatriz Biedma Rojano».
Él sostiene que estaba a 450 kilómetros. Y para demostrarlo aporta, entre otras pruebas, una fotografía que se tomó once días después de los hechos.
En un tema de maltrato, los jueces de Badajoz, entre ellos, la magistrada Biedma, respaldaron a su esposa. Nunca lo olvidó. A continuación algunos pasajes sobre el conflicto conyugal de entonces. Corría 2013.
No es la primera vez que el nombre de este exmagistrado, hoy de 56 años, salta de los juzgados a los periódicos. Hace más de una década, cuando era juez de instrucción en Puertollano, protagonizó con su entonces pareja, Esther S. V., jueza única de lo mercantil en Badajoz, una ruptura que un alto cargo judicial extremeño resumió así: «¡Estos van a acabar igual que en La guerra de los Rose!».
Él había contratado a un detective, por 15.000 euros, que concluyó que ella tenía una nueva pareja: un abogado de Badajoz al que, según denunció Sáenz de Tejada ante la policía, había designado administrador en concursos de acreedores que ella tramitaba, entre ellos algunos del Club de Fútbol Badajoz.
Tres días después, ella lo denunció por maltrato. Una jueza de violencia sobre la mujer de Badajoz le dio la razón en reforma, le otorgó la custodia de los dos hijos y envió el auto a Puertollano para su ejecución.
El juez de guardia que debía cumplirlo era el propio Sáenz de Tejada.
Alegó que faltaba el requerimiento, delegó la guardia y se marchó con los niños. Siguieron horas de faxes entre ambas sedes, una madre que a las cuatro de la madrugada no sabía dónde estaban sus hijos y policías que, según su comisario, no sabían a quién obedecer. Hasta que un colega lo convenció por teléfono y los menores fueron entregados.
Entonces anunció al menos tres querellas contra jueces de Badajoz. Fue el principio de una guerra que nunca terminó.
Condena, expulsión y YouTube
En 2017 fue condenado por maltrato psicológico a su exmujer. En 2019, expulsado de la carrera judicial.
Desde entonces ejerce como abogado y dirige un canal de YouTube en el que se presenta con la etiqueta «Magistrado Anticorrupción» y publica vídeos con títulos como «Desmontamos a la juez Biedma: ¡Acabada!» o «Biedma, represaliadora a prisión».
Según su propio escrito, la Audiencia Provincial de Badajoz estimó el 5 de junio de ese año su recusación contra ella y la apartó, por enemistad manifiesta, de la causa que instruía contra él.
Sostiene que después ella, como secretaria de la junta de jueces, participó en acuerdos en su contra. Diez años más tarde, los papeles se invirtieron: la misma Audiencia confirmó por unanimidad que Biedma rechazara tanto su personación como acusación popular en el caso David Sánchez como su intento de recusarla.
Según la investigación, su entrada en el entorno de Leyre Díez pasa por Tarifa y, de nuevo, por el Club de Fútbol Badajoz. Allí, en casa del empresario Pérez Dolset, la exmilitante socialista y el propio Dolset se reunieron con Joaquín Parra, expresidente del club, condenado a 10 años por un fraude de hidrocarburos, que aportó el contacto del exjuez.
Ese mismo mes nació un grupo de WhatsApp llamado «Vacaciones y viajes» con los cuatro. Dolset ha reconocido maniobras con Sáenz de Tejada para apartar a Biedma y hundir el caso David Sánchez.
Lo más grave procede del barrio pacense de Cerro de Reyes.
Cintia Rocho, «La Celsa», matriarca de un clan narcotraficante, declaró ante la UCO que el exjuez le trasladó que Biedma era un estorbo al que había que eliminar.
Los investigadores atribuyen la iniciativa del daño físico, en principio, al propio Sáenz de Tejada, con conocimiento al menos de Leire Díez, y lo vinculan con un perfil de Facebook, «José García Fernández», supuestamente usado para lanzar mensajes contra la jueza.
Él niega haber hablado nunca con Rocho y acusa a los agentes de falsedad en documento público.
La denuncia que ahora combate es posterior. Biedma relató a la Policía Nacional que el 8 de octubre, tras declarar en la Audiencia Nacional ante Pedraz como víctima del caso Leire, volvía a las 19.15 horas del aeropuerto de Talavera la Real a su casa de Badajoz con sus dos hijas menores.
La mayor la avisó de que un coche blanco se había colocado en paralelo y que lo conducía Sáenz de Tejada. No pudieron anotar la matrícula. La jueza no se explica cómo pudo conocer su trayecto y teme que le hayan instalado un localizador.
Denunció el 13 de octubre, un día antes de que Interior le asignara escolta. Pedraz ha incorporado la denuncia a la causa.
Una coartada con fecha equivocada
El exjuez asegura que ese día estaba en casa de su hermana en Uceda (Guadalajara), con ella, su cuñado y su sobrina menor. Aporta un vídeo grabado en StreamYard, titulado «caso biedma error grave de la uco», que empezó a las 17.46 y duró 23 minutos y 36 segundos. Terminó, por tanto, hacia las 18.10.
Añade una captura de Google Maps que fija el trayecto hasta Badajoz en 457 kilómetros y 4 horas y 24 minutos. Si estaba en Uceda a las 18.10, no pudo estar en Badajoz 65 minutos después.
El problema está en la tercera prueba: una fotografía «geolocalizada» de la habitación donde grabó el vídeo. Sus propios metadatos (iPhone 15, cámara frontal) la datan el lunes 19 de octubre a las 10.42, el mismo día en que firma el escrito.
Prueba dónde está esa habitación, no dónde estaba él el día 8. El vínculo entre el vídeo y Uceda descansa en que al fondo se ve la misma puerta; StreamYard acredita la hora, no el lugar. Los testigos son familiares directos.
Sáenz de Tejada completa su defensa atacando a la denunciante: que tardara cinco días en ir a la policía, que la identificación la hiciera una menor sin matrícula, que se presente como «Jueza-Magistrada», figura que según él no existe. Y califica la denuncia de «represalia» prohibida por la ley de protección del informante.
Hace más de una década, en Puertollano, el juez Sáenz de Tejada se agarró a un requerimiento que faltaba para no cumplir un auto. Hoy, ya sin toga, se agarra a una foto que sobra. La guerra de los Rose, aquella que vaticinó una autoridad judicial extremeña, sigue abierta. Solo ha cambiado de juzgado.