La guerrilla kurda sostiene que ya no tiene combatientes en territorio turco que puedan suponer un riesgo de enfrentamiento. Así lo ha comunicado este jueves, en un paso que presenta como el cierre de su repliegue militar.
El Partido de los Trabajadores del Kurdistán ha anunciado que ha completado la salida de sus fuerzas de Turquía. También ha dejado otras posiciones en el norte de Irak.
La organización afirma que con ello concluyen las medidas derivadas de la decisión que adoptó en mayo de poner fin a la lucha armada. Detalla que retiró del territorio turco a todos los efectivos que no suponían un riesgo de confrontación armada.
Según el PKK, el objetivo de esta maniobra era impedir que Ankara «presente pretextos» para obstaculizar el proceso de paz. El comunicado reproduce esa expresión.
El grupo añade que evacuó cuatro túneles y varias posiciones de combate en la zona de Metina, al oeste de Zap, región en el norte de Irak.
La organización admite que estas instalaciones «se encuentran lejos de la frontera». Aun así, dice que las abandonó para que el Estado turco no pueda considerarlas una amenaza.
El PKK sostiene que «cumple con todos los requisitos de la estrategia para poner fin a la lucha armada contra Turquía».
Con este paso, la organización dice que continuará su lucha por medios democráticos y políticos.