La Mesa del Congreso ha decidido este martes poner fin a la actividad de Vito Quiles dentro de la institución. Su acreditación de prensa queda retirada de forma definitiva.
El órgano de dirección de la Cámara, con mayoría de PSOE y Sumar, llevaba semanas analizando tres expedientes por faltas graves. Los hechos se remontan a los días 17, 25 y 26 de marzo.
Entre ellos figura la interrupción de una rueda de prensa del portavoz socialista, Patxi López. También se investigaba la difusión en redes de imágenes grabadas en zonas no autorizadas de la Cámara.
Fuentes parlamentarias explican que la reiteración de infracciones, sumada a una suspensión previa ya en vigor, elevó automáticamente la gravedad de los tres nuevos casos. Cada una de esas infracciones, por sí sola, ya conllevaba la retirada definitiva de la credencial.
Según habían advertido los servicios jurídicos de la Cámara hace semanas, la acumulación de expedientes reflejaba algo más que casos aislados. Apuntaban a una voluntad deliberada de entorpecer el funcionamiento normal de la institución.
Fuentes del Congreso precisan además que Quiles no presentó alegaciones a estos últimos expedientes. Tampoco él ni Bertrand Ndongo han visto normalizada su situación desde mayo.
Ambos tienen sus acreditaciones suspendidas desde el 13 de ese mes, cuando se les retiró el acceso de forma indefinida a la espera de resolver más de una docena de expedientes. Dos semanas después, Vito Quiles fue sancionado tres meses por grabar y difundir imágenes del expresidente Zapatero en una zona vetada.
Esa sanción se amplió después a cuatro meses, el pasado 14 de julio. El reglamento de la Cámara distingue entre infracciones graves, sancionables hasta con tres meses de suspensión, y muy graves, que permiten la revocación definitiva.
La reforma que endureció este régimen sancionador se aprobó en julio de 2025. Buscaba frenar comportamientos que dificultan las ruedas de prensa y hostigan a diputados y periodistas.
Los tres expedientes de marzo planteaban precisamente esa posibilidad: que infracciones graves, por su repetición, pasaran a considerarse muy graves. El artículo 98 del reglamento contempla ese mecanismo de agravación.
El portavoz socialista, Patxi López, se mostró sorprendido al conocer la decisión, camino de la sala de prensa. La calificó de coherente con la normativa aprobada por la Cámara.
Según trasladó, convivir en las instalaciones exige un mínimo de respeto, tanto por parte de diputados como de periodistas. Añadió que el PP optó, una vez más, por no significarse en la votación.
Desde Sumar, tanto Aina Vidal como Alberto Ibáñez respaldaron la medida. Vidal defendió que quienes no ejercen el periodismo de forma profesional y entorpecen el trabajo ajeno no deben tener cabida en la Cámara. Ibáñez fue en la misma línea, subrayando que los pasillos del Congreso no son espacio para quienes buscan violentar el debate democrático.