Alquilar un piso completo sale más caro cada mes que pagar una hipoteca. Esa brecha, de 184 euros mensuales, atrapa a buena parte de los jóvenes españoles en un círculo del que no logran salir, según el primer Índice EAE de esfuerzo inmobiliario, elaborado por EAE Business School.
Alquilar un piso completo cuesta de media 962 euros mensuales. Una hipoteca, en cambio, se sitúa en 778 euros al mes.
Esa diferencia deja a muchos inquilinos atrapados en lo que el informe llama la «trampa del ahorro imposible». Se alquila porque falta ahorro para comprar, y ese mismo alquiler impide reunirlo después.
El estudio analiza la situación residencial de personas de entre 25 y 45 años en toda España.
El 65,6% de los jóvenes reconoce haber aplazado decisiones personales importantes por el coste de la vivienda. Entre ellas, emanciparse o formar una familia.
Dos de cada tres encuestados aseguran, además, que ese coste perjudica su bienestar emocional. El efecto resulta más intenso entre quienes viven de alquiler.
Esa modalidad gana peso entre los más jóvenes: representa ya el 41,4% de las fórmulas residenciales entre los menores de 35 años.
Solo el 38,5% de los jóvenes de 25 a 34 años tiene vivienda en propiedad. Entre quienes tienen de 35 a 45 años, el porcentaje sube al 62,2%.
El 75,3% de los encuestados cree que, sin ayuda familiar, comprar una vivienda resulta prácticamente imposible. Un 71,6% considera la herencia una de las pocas vías reales para lograrlo.
Esta dependencia alimenta la percepción de desigualdad: el 85,1% cree que la vivienda se ha convertido en fuente de desigualdad entre generaciones.
La inquietud no desaparece entre quienes ya tienen casa. El 66% de las personas con hipoteca cree que no podría comprar hoy la vivienda en la que vive.
El deseo de acceder a la propiedad sigue siendo mayoritario entre quienes aún no la tienen. El 84,3% querría comprar, pero asegura que no puede permitírselo, con cifras similares en todos los tramos de edad.
El mapa español muestra realidades distintas. En Madrid, el 48% vive en propiedad y el 43% de alquiler; en Barcelona, la propiedad sube al 51% y el alquiler baja al 35%.
Málaga presenta la mayor tasa de propiedad, un 58%, pero también el porcentaje más alto de jóvenes que aún conviven con sus padres, un 18%. En Baleares, el 54% tiene casa en propiedad y el 14% sigue en el hogar familiar.
El estudio añade que el 82,1% considera un lujo vivir cerca del trabajo. Un 22,5% reconoce haber rechazado un empleo por el coste de la vivienda en esa ciudad.