En cualquier caso las ideologías debieran ser lucecitas orientadoras que a veces coinciden con los modos de vida apetecida tras una educación concreta. Nunca, a mi modo de ver, tapones de conducta que impidan la libertad del discernimiento y, mucho menos, medios de vida con sueldos correspondientes.
La adhesión inquebrantable a una ideología define la obstrucción mental de una persona o el sostenimiento inmoral de su provecho. En más de una ocasión me he referido al catolicismo como una superación capaz de enjuiciar o corregir sus propios desajustes en el ejercicio.
En estos días se ha convocado a todos los españoles para que apoyen soluciones inmediatas a la invasión que ha sufrido Ceuta y que va mucho más allá de cualquier xenofobia o rechazo, simplemente se trata de una ocupación con fines políticos y “pacíficos”. El partido socialista ha prohibido a los suyos que se adhieran a la convocatoria por estar “manipulada”.
…Cuando en una ocasión le preguntaron a Pérez-Reverte por su ideología, respondió con firmeza: “Yo no tengo ideología, la cambié por una biblioteca”.
Pedro Villarejo