Una amplia mayoría de mujeres, concretamente el 90,4% de entre 35 y 65 años, considera que es totalmente viable mantener una vida sexual plena y satisfactoria tras superar los 45 años, a pesar de que esta etapa pueda requerir cierta adaptación a los cambios corporales propios de la edad.
Los datos de la encuesta elaborada por Platanomelón demuestran que el 57,6% de las encuestadas experimenta un mantenimiento o incluso un incremento de su deseo sexual en los últimos dos o tres años, desafiando el mito generalizado de que el envejecimiento conlleva una pérdida inevitable de la libido.
No obstante, esta vivencia positiva convive con los retos que imponen la perimenopausia y la menopausia. Un 34,4% de las participantes reconoce haber notado transformaciones físicas que han repercutido en su intimidad, destacando molestias como la pérdida de elasticidad o el escozor, además del impacto psicológico y la dificultad para reconocer su propio cuerpo.
A esta situación se suma una marcada carencia informativa, ya que el 78,7% califica de insuficiente la formación recibida sobre cómo el paso del tiempo afecta a la sexualidad, un vacío que a menudo se intenta cubrir recurriendo a internet, redes sociales o al entorno más cercano.
La falta de diálogo también se extiende al ámbito sanitario, puesto que el 77,3% de las mujeres no ha abordado este tipo de cuestiones con profesionales de la salud en el último año, evidenciando que la sexualidad madura sigue siendo una asignatura pendiente en los espacios de atención médica habituales.