Los días previos al inicio de las clases suponen una oportunidad clave para ayudar al organismo a reajustar de forma progresiva sus ritmos biológicos. El doctor Carlos Egea, jefe de la Unidad del Sueño de Quirónsalud Plaza Euskadi, señala que anticipar esta transición evita la desalineación conocida como jet lag social.
Planificar el retorno a la rutina con entre siete y 14 días de antelación permite reducir el cansancio y mejorar notablemente la concentración durante las primeras semanas académicas. En contraposición, intentar recuperar los horarios estrictos de golpe suele traducirse en fatiga, irritabilidad y problemas de atención.
Uno de los principales obstáculos para lograr un descanso adecuado, especialmente en adolescentes, es el uso de dispositivos electrónicos antes de dormir. Por ello, los especialistas recomiendan apagar las pantallas una hora antes de acostarse para evitar que su luz atrase la producción natural de melatonina.
Como contrapartida, aprovechar la luz solar durante las primeras horas del día actúa como el principal sincronizador del reloj biológico. Esta exposición matinal incrementa el estado de alerta diurno y facilita que el sueño aparezca de manera natural al llegar la noche, aconsejando mantener estas rutinas estables también durante los fines de semana.
Finalmente, es fundamental vigilar posibles alteraciones del descanso que no se limiten únicamente a la somnolencia, ya que en jóvenes suelen manifestarse mediante irritabilidad o bajo rendimiento. Si estos síntomas persisten durante más de cuatro semanas a pesar de una correcta higiene del sueño, se aconseja consultar con un especialista.