Una devastadora riada en la frontera entre Nepal y China ha dejado al menos 98 muertos y cerca de 900 desaparecidos, mientras los equipos de emergencia continúan trabajando para localizar a cientos de personas. Entre quienes permanecen sin contacto figuran numerosos turistas extranjeros que se encontraban en la zona.
Nepal ha confirmado la recuperación de 95 cadáveres, mientras que las autoridades chinas han informado de otras tres víctimas mortales en el condado tibetano de Gyirong. La fuerza del agua también ha destrozado carreteras, puentes y otras infraestructuras, complicando las labores de rescate.
Entre los desaparecidos hay turistas, miembros de las fuerzas de seguridad y trabajadores de proyectos hidroeléctricos. Las autoridades nepalíes incluyeron inicialmente a dos españoles entre los extranjeros sin localizar, aunque el Ministerio de Asuntos Exteriores de España asegura que, por el momento, no tiene constancia de ciudadanos españoles afectados o desaparecidos.
La catástrofe se produjo tras una fuerte crecida del río Bhote Koshi, que golpeó especialmente varias localidades del distrito nepalí de Rasuwa y zonas próximas del Tíbet.
Las causas todavía están siendo investigadas. Mientras las autoridades nepalíes apuntaron inicialmente a un terremoto, algunos expertos consideran que el desprendimiento de una gran masa de hielo de un glaciar podría haber provocado la inundación.