La medicina regenerativa se está convirtiendo en una alternativa para determinados pacientes con dolor, artrosis o lesiones articulares que buscan mejorar su calidad de vida y retrasar una posible prótesis. Sin embargo, los especialistas recuerdan que no existe un tratamiento único que funcione de la misma manera para todas las personas.
El traumatólogo Félix López señala que antes de decidir cualquier intervención es fundamental estudiar cada caso de manera individual. La edad, el nivel de actividad, la zona dañada, la alineación de la articulación o el estado del hueso pueden determinar qué tratamiento resulta más adecuado.
Entre las opciones disponibles se encuentran las infiltraciones de plasma rico en plaquetas (PRP), terapias celulares procedentes de tejido adiposo o médula ósea y concentrados de monocitos. En algunos pacientes, estas técnicas pueden combinarse con cirugía artroscópica para tratar lesiones del cartílago, los meniscos o los tendones.
El objetivo principal no es evitar una prótesis a cualquier precio, sino conservar la articulación natural durante el mayor tiempo posible cuando exista una alternativa eficaz.
Según el especialista, incluso algunos pacientes diagnosticados inicialmente con artrosis avanzada pueden presentar lesiones muy localizadas. Por ello, revisar las pruebas y realizar una exploración completa puede revelar opciones terapéuticas menos invasivas antes de recurrir directamente a la sustitución de la articulación.