Reconozco que un sinvivir asfixiante se ha apoderado de mi estos 25 días de agosto. Está siendo un august horribilis.
Confieso desvelos repentinos con escalofriantes sudores pensando que él no estaba y que toda África nos invadía. Sí, él, ¡ese hombre!…, tan necesario, tan imprescindible…
Aunque mi mente a la vez era una pura contradicción. Era injusto cualquier reproche. Porque Él hubiera querido estar, pero tenía muchas visitas al regazo del mar de Doñana, todas ineludibles. Jesús Calleja, toda su jarca y quién sabe a quién más ha invitado con el dinero de otros. Una pasta a gañote. Paga el pueblo.
La mierda de las playas de Ceuta podía esperar. La Mareta, no. ÉL sí que sabe priorizar.
Le añoré hasta que comprendí que sus sesos están abrumados y que necesita reponer fuerzas. Las semanas pasarían pronto y llegaría un Sánchez nuevo mesiánico. Valía la pena esperar, me reconforté.
Porque así es él, un costalero penitente que se come horas de la noche para los demás. No piensa en él.
El Falcon le repele. Pero lo necesita para ir allí donde todos le esperan con frutas del tiempo…
Sin él, todos lo hemos pasado mal. Saber que el ínclito Pedro Sánchez no estaba en su despacho oficial de La Moncloa abanderando la resolución de los graves problemas que atenazan a España por mor de sus merecidísimas vacaciones, nos ha tenido el vilo a todos.
A mi especialmente. Algunas noches me desperté a deshoras con arritmias de ausencia del amado líder/conductor-guía-caudillo.
Pero, por fin, han quedado atrás los infernales calores y el desasosiego de estas noches de agosto, sin ÉL
El presidente Sánchez acaba de anunciar su inminente vuelta a La Moncloa. ¡Qué alivio, por Dios! En La Mareta deja a Begoña y otros…
Él también ha sufrido en silencio sabiendo la que hay liada en Ceuta. Las olas de Doñana no han podido calmarle.
Si Ceuta le ha quitado la paz, lo peor han sido los sueños sobre Mohamed VI blandiéndole el móvil con los mensajes del Pegasus mientras decenas de miles de moriscos irrumpían en la ciudad como Pedro por La Mareta. Con los diez camareros que se ha llevado para que deleiten paladares propios y ajenos, gratis total.
La vuelta al despacho de Pedro, ese hombre…, recortando incluso algunos días a sus vacaciones (por cierto, las más largas que nunca ha disfrutado un presidente español en la democracia) han desanudado la bola que muchos teníamos en el estómago desde que el pobre se vio forzado a dejar Ceuta para volver a Doñana.
Pero seamos positivos: ya está aquí de nuevo.
Ya podemos decir adiós a las tinieblas ceutíes. Solo él sabe tranquilizar a los españoles frente a la invasión, la primera que sufre la España moderna, otrora conquistadora… Nunca al revés, al menos hasta los oscuros tiempos en que el yerno de Sabiniano se convirtió en presidente sin ganar ningunas elecciones.
Porque es sabido que su inteligencia, audacia y excelsa capacidad diplomática traerán a partir de ahora el anhelado descanso al pueblo, con permiso de Trump y de Meloni.
Ya está Pedro en su despacho. Mirando el interés general, que no, el suyo personal, ojo.
Las heces de las playas de Ceuta, las violaciones y los robos no podían soportar más su obligada ausencia de placer.
Le ha tocado administrar el don de ser el presidente más prescindible de la democracia (y de la no democracia).
Pedro quiere creerse que España le necesita y solo por eso, no porque vaya a perder las elecciones, no convoca las urnas. No le da la gana. O él o el caos.
Y no es porque Tezanos le haya dicho que no puede estirar más el chicle de las encuestas a la carta, no es eso, en absoluto.
Tampoco es por su trianual incapacidad para aprobar los presupuestos que irremediablemente necesita la economía española. Tampoco.
Y menos aún porque sienta algún tipo de vergüenza por la corrupción que corroe a su propia familia y al PSOE.
Nunca hubo tanta rapiña de dineros públicos en España tan cercana a la cúpula del Gobierno, de la que no se escapa ni la hija del proxeneta, Begoña.
Reitero, no es nada de eso.
Sí es una cosa: Sánchez es un sinvergüenza psicópata convertido en la peor rémora que padece España desde Pepe Botella. Es fuego amigo.
En fin, que mi agosto ha sido horroroso, lo admito, pero a él le espera un autumnus horribilis, pese a lo chupado que está y a la bilis de egoísmo que irradia su estómago.
Los jueces Pedraz y Calama también han cogido fuerzas este verano para desmadejar la descomunal trama de corrupción que le envuelve.
Ya has estrujado una vez más La Mareta, convoca elecciones y vete, Pedro Sánchez. O ese mal sueño del Pegasus te devorará. Eres muy dañino para España.
Jamás los españoles habían insultado tanto a un cargo público. Ten vergüenza y vete con Begoña a la República Dominicana. Créeme, ya hay indicios no solo para imputarte, también para meterte en la cárcel.
Postdata: en realidad, nadie te ha echado de menos Sánchez. Solo te echas tú a tí mismo…