El jugo de pepinillos se ha convertido en un curioso aliado de algunos deportistas cuando aparece un calambre muscular. Eider Sánchez, responsable del Servicio de Nutrición de Policlínica Gipuzkoa, explica que este líquido puede contribuir a reducir el espasmo en menos de 90 segundos.
Aunque durante años se relacionó este efecto con su contenido en agua y sodio, las investigaciones apuntan hacia otra explicación. El intenso sabor y el ácido acético del vinagre estimularían determinados receptores de la garganta, provocando una respuesta del sistema nervioso capaz de reducir la actividad de las neuronas motoras implicadas en el calambre. El efecto sería tan rápido que puede comenzar antes de que el líquido llegue al estómago.
La especialista recalca que no debe utilizarse como bebida para hidratarse ni como método preventivo. Su consumo tendría sentido únicamente cuando el calambre ya ha aparecido.
Además, conviene tener precaución en personas con hipertensión por su elevado contenido en sal. Tampoco sustituye una correcta hidratación, alimentación y recuperación después del ejercicio.
No hace falta comprar productos específicos: el líquido de un bote convencional de pepinillos puede cumplir esta función puntual, especialmente durante esfuerzos físicos intensos.