Colombia continúa afrontando las graves consecuencias del terremoto de magnitud 7,4 que sacudió el noroeste del país a principios de esta semana. El último balance de las autoridades eleva a 273 el número de fallecidos y sitúa en 3.824 las personas heridas, mientras los equipos de emergencia mantienen las labores de búsqueda entre los escombros.
La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) ha informado de que 250 cuerpos se encuentran en el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses. Hasta el momento, 227 han podido ser identificados y 184 ya han sido entregados a sus familias.
La preocupación continúa centrada también en las 377 personas que permanecen desaparecidas tres días después del terremoto, por lo que el balance todavía es provisional y podría aumentar.
Los daños materiales reflejan igualmente la magnitud de la catástrofe. Cerca de 98.000 personas pertenecientes a más de 40.000 familias se han visto damnificadas. Además, 12.584 viviendas han quedado destruidas y casi 75.000 presentan diferentes desperfectos.
El seísmo también ha afectado a más de 2.000 centros educativos, 216 instalaciones sanitarias y cinco aeropuertos. Las operaciones de rescate continúan especialmente en zonas de Cali, Pereira, Quibdó y Manizales.