Los 100 millones de dólares enviados a la cuenta suiza de Juan Carlos I, 18 años después

7 de agosto de 2026
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El rey Juan Carlos I EP
Los audios de las conversaciones de Corina zu Sayn Wittgenstein con el excomisario Villarejo desviaron la atención. El dinero del AVE Medina-La Meca no era una comisión. Era un regalo del rey Abdullah al emérito por promocionar a la familia real saudí en Madrid en 2007 y 2008

ERNESTO EKAIZER

8 de agosto 2008 Ingreso de 64,8 millones euros (equivalente a 100 millones de dólares) por transferencia del Ministerio de Finanzas de Arabia Saudí en concepto de donación del rey de Arabia Saudí Abdulla Abdulazziz.
Resumen de Ingresos y salidas entre 8 de agosto de 2008 y 3 de febrero de 2010.

Abdullah bin Abdulaziz, regente del reino saudí desde que su medio hermano, el rey Fahd, sufrió un infarto en 1995, accedió al trono el 1 de agosto de 2005, tras la muerte de Fahd, que había reinado desde 1982. Abdullah impulsó una apertura del régimen y el rey Juan Carlos I desempeñó un papel importante para facilitar su proyección en Europa.
Dos años después de su proclamación, en julio de 2007, Juan Carlos I, el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, ejercieron de anfitriones de la visita oficial del monarca saudí.

Fue precisamente durante un encuentro privado en el Palacio de la Moncloa, antes de la cena oficial prevista para aquella noche, cuando el rey Abdullah obsequió a Rodríguez Zapatero con unas joyas.

Fuentes gubernamentales de aquella época sostienen que el embajador de Arabia Saudí en Madrid desde 2003, Saud bin Naif Abdulaziz, estuvo al corriente de ese regalo. Una de esas fuentes recuerda que participó en el encuentro entre Rodríguez Zapatero y el monarca saudí.

Saud abandonó España en 2011. El Gobierno español le distinguió el 9 de septiembre de ese año con la Orden de Isabel la Católica. Posteriormente fue nombrado gobernador de la Provincia Oriental de Arabia Saudí, rica en yacimientos de petróleo y situada en la costa del golfo Pérsico, cargo que sigue desempeñando.

Al parecer, la defensa de Rodríguez Zapatero en el caso Plus Ultra —causa en la que, a raíz de un registro practicado por la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF), aparecieron esas joyas en el despacho particular del expresidente— espera para las próximas semanas una certificación procedente de Arabia Saudí que acredite el origen del regalo de 2007. Diecinueve años después, cualquier eventual responsabilidad derivada de aquel obsequio estaría, por tanto, prescrita.

Durante los actos de 2007 se lanzó el denominado Fondo Hispano-Saudí de Infraestructuras y Energía. Un año más tarde, las monarquías saudí y española inauguraban en Madrid la Conferencia Internacional para el Diálogo, a la que acudieron líderes y expertos musulmanes, judíos y cristianos, así como representantes de otras confesiones. El objetivo era fomentar el diálogo y el entendimiento mutuo.

En la ceremonia inaugural, celebrada en el Palacio de El Pardo, participaron también el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, y el secretario general de la Liga del Mundo Islámico, Abdullah Al Turki, organización convocante del foro a instancias del monarca saudí. Allí, Juan Carlos I y Abdullah bin Abdulaziz volvieron a presidir conjuntamente la conferencia.

Que el monarca saudí regresara a Madrid apenas un año después constituyó un símbolo de la importancia que su reinado concedía a las relaciones con España y, en particular, a su relación personal con Juan Carlos I. Los vínculos entre ambas monarquías se remontaban a los inicios de la Transición, cuando incluso llegó a hablarse de un apoyo financiero de Arabia Saudí a la restauración democrática española. Juan Carlos I transmitía, además, la idea de que la monarquía saudí impulsaba un aggiornamento que evocaba la España posterior a la muerte del dictador Francisco Franco.

Fue precisamente el embajador Saud bin Naif Abdulaziz quien presentó la conferencia el 15 de julio de 2008.«Tenemos que ver lo que nos une, no lo que nos divide. La religión se ha utilizado de forma errónea por algunos radicales; simplemente, el hablar unos con otros ya es un éxito», afirmó el diplomático.

En los días posteriores, el rey Juan Carlos I llamó a su gestor suizo, Arturo Fasana, y le informó:

—Voy a recibir una donación del rey Abdullah de Arabia Saudí.
Fasana se encargó de tramitar la operación. Viajó a Washington para reunirse con el embajador saudí Adel bin Ahmed Al Jubeir. El diplomático le confirmó que se trataba de un regalo sin contraprestación, un pure gift. También le preguntó a qué cuenta debía realizarse la transferencia desde el Ministerio de Finanzas saudí.

Fasana le respondió que antes debía abrirse una cuenta y, a su vez, consultó con el abogado de Juan Carlos I, Dante Canonica. Ambos aconsejaron al monarca constituir de inmediato una fundación opaca en Panamá.

Posteriormente, Al Jubeir viajó a Basilea y se reunió con Fasana, quien le facilitó los datos de la cuenta:

Fundación Lucum (Panamá)
Banco Mirabaud
Beneficiario: Juan Carlos de Borbón

Los 100 millones de dólares —equivalentes entonces a 64,8 millones de euros— llegaron el 8 de agosto de 2008. Según esta versión, constituían el reconocimiento a las gestiones de influencia desarrolladas por Juan Carlos I durante 2007 y 2008.

Juan Carlos I estudió la posibilidad de declarar el regalo a Hacienda, pero llegó a la conclusión de que perdería más de la mitad de la cantidad en impuestos. Decidió no hacerlo. Y defarudó. Se consideraba protegido por su inviolabilidad (artículo 56.3 de la Constitución). La Fiscalía del Supremo en efecto afirmó que ese fraude fiscal no podía ser investigado.

Pero su relación sentimental tormentosa con Corinna zu Sayn Wittgenstein le desplumaría. Él ordneó transferirle de forma irrevocable el dinero a su examante para que lo administrara y lo custodiara, aunque finalmente fue ella quien se apropió de los 64,8 millones de euros (además del dinero que él también le había regalado y prestó en el pasado para comprar una casa en Londres y otra en los Alpes suizos).

¿Hubo intervención de Juan Carlos I en la adjudicación del AVE Medina-La Meca al consorcio español en 2011?

Sí. La hubo a petición de Rodríguez Zapatero. Cuando Nicolas Sarkozy viajó a Arabia Saudí el 17 de noviembre de 2009 para convencer al rey Abdullah de que la oferta francesa, aunque más cara, era superior a la española, el presidente del Gobierno pidió a Juan Carlos I que intercediera ante el monarca saudí. Y así lo hizo.

Finalmente, Arabia Saudí adjudicó en 2011 la construcción del AVE Medina-La Meca a un consorcio español por un importe de 6.700 millones de euros.

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