La celebración del evento Freedom 250 de la Ultimate Fighting Championship (UFC) en el Jardín Sur de la Casa Blanca, el pasado mes de junio, dejó unas pérdidas estimadas en unos 26 millones de euros, según confirmó la propia promotora de artes marciales mixtas.
La velada, celebrada el 14 de junio como parte de los fastos por el 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos, contó con la presencia del presidente Donald Trump y del vicepresidente JD Vance en calidad de reconocidos seguidores de la competición.
Para la ocasión se levantó una estructura exclusiva con capacidad para unas 4.300 localidades donde no se comercializaron entradas al público, reservándose el acceso exclusivamente por invitación para políticos, patrocinadores y miembros de las Fuerzas Armadas.
Al prescindir de la recaudación por taquilla y asumir unos costes de producción y generales superiores a los 52 millones de euros, la UFC no logró recuperar la inversión mediante los patrocinios, asumiendo un fuerte déficit financiero en el balance.
Pese a este impacto negativo que mermó los márgenes de TKO Group Holdings, el evento batió récords de seguimiento al congregar a 8,2 millones de espectadores en el país y acumular 34 millones de visualizaciones globales, destacando además en lo deportivo por la victoria del estadounidense Justin Gaethje sobre el hispano-georgiano Ilia Topuria.