Una inyección administrada cada seis meses podría convertirse en una de las herramientas más eficaces para prevenir el contagio por VIH. Así lo han destacado especialistas en medicina interna, que consideran que este tratamiento de acción prolongada supone un importante avance frente a la profilaxis basada en la toma diaria de comprimidos, especialmente por su capacidad para mejorar la adherencia de los pacientes.
Los expertos explican que la principal ventaja de este medicamento es que solo requiere dos inyecciones al año, lo que reduce el riesgo de olvidos y facilita el cumplimiento del tratamiento. Los estudios clínicos realizados hasta la fecha muestran una eficacia cercana al 99% cuando se administra correctamente, una cifra superior a la obtenida con la medicación oral, que también ofrece una elevada protección, aunque depende de una toma constante y rigurosa.
Además de su eficacia, los médicos señalan que este tratamiento presenta pocas interacciones con otros medicamentos y evita algunos efectos secundarios asociados a la terapia oral, como determinados problemas renales, pérdida de masa ósea o trastornos digestivos.
Pese a sus ventajas, los especialistas reconocen que su implantación en España todavía enfrenta un importante obstáculo: su elevado coste. Mientras que el tratamiento oral tiene un precio reducido, la inyección supone un desembolso mucho mayor, lo que condiciona su financiación por parte del sistema sanitario. Aun así, los expertos consideran que representa un paso importante hacia una prevención más cómoda, eficaz y adaptada a las necesidades de las personas con mayor riesgo de infección.