Tras su salida de la prisión madrileña de Soto del Real el pasado 19 de noviembre de 2025, Santos Cerdán está tratando de reconstruir su vida lejos de la política. Uno de sus primeros pasos en esta nueva etapa ha sido la publicación de un libro de 94 páginas titulado La caída: poder, relato y destrucción en la era del juicio político.
En dicha obra, el exdirigente socialista se presenta abiertamente como un perjudicado por el sistema: «Creo que soy una víctima y en el libro lo explico bien clarito». A pesar de defender su inocencia a lo largo de las páginas, el texto apenas aborda de manera profunda las graves acusaciones de corrupción que pesan sobre su persona en el marco de la investigación judicial.
En el plano laboral, La Razón asegura que Cerdán se habría sacado el permiso para conducir vehículos pesados. Su objetivo principal pasaría por reinventarse profesionalmente y ganarse la vida como camionero, alejándose por completo de la actividad institucional y orgánica que ejerció durante décadas en el seno del PSOE.
Su abrupta salida de la política se precipitó en junio de 2025, cuando dimitió como secretario de Organización y renunció a su acta de diputado en el Congreso. Semanas más tarde, el Tribunal Supremo decretó su ingreso en prisión provisional debido al riesgo de destrucción de pruebas dentro de la causa que investiga una presunta trama de adjudicaciones irregulares.
Este giro radical en su trayectoria se produce pocos meses después de que un informe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil cifrara en más de 323.000 euros los beneficios económicos que Cerdán y su entorno familiar habrían obtenido entre 2015 y 2024. Dicha investigación detalla el pago de alquileres, vehículos, sueldos de familiares y gastos personales mediante tarjetas vinculadas a empresas de la trama.
Por su parte, el exdirigente ha negado de manera reiterada haber cobrado comisiones ilegales, haber participado en el amaño de contratos públicos o mantener vínculos societarios con la mercantil navarra Servinabar. Mientras la causa penal continúa su curso bajo medidas cautelares como la retirada del pasaporte, Cerdán intenta dejar atrás su pasado político en la carretera.