Las organizaciones ecologistas prevén que los incendios que arrasan diversos puntos de España dejen un balance «enorme y descomunal» en la naturaleza. Portavoces de entidades como Ecologistas en Acción han lamentado profundamente la gravedad de la situación: «El impacto es enorme, es una desgracia. Hablamos mucho del impacto a la ciudadanía, y es muy importante y grave, pero el impacto medioambiental que esto está teniendo también es terrible».
La destrucción está afectando de forma directa a espacios de alto valor ecológico, como el Parque Natural de la Sierra de Espadán en Castellón, donde la fauna y la biodiversidad «se están viendo afectados». Ante este escenario, desde las ONG recuerdan que sociedad y naturaleza «están completamente entrelazados», por lo que insisten en la urgente necesidad de «tomar mejores medidas para poder adecuar la situación actual a la nueva realidad, que viene producida por una emergencia ecológica y climática».
Desde WWF España recalcan que la magnitud de los daños se debe a la alta intensidad y extensión de las llamas, señalando que «el impacto más obvio es la pérdida de vegetación». Sin embargo, los expertos advierten de efectos colaterales igual de graves, como los procesos erosivos en los suelos, la contaminación fluvial por escorrentía de sedimentos y la alteración profunda de los hábitats animales, lo que repercutirá en todos los niveles del ecosistema.
Por su parte, Greenpeace pone el foco en el sufrimiento humano y la vulnerabilidad de las poblaciones locales. El avance del fuego hacia zonas habitadas ha obligado a numerosos desalojos y confinamientos, provocando que «el impacto económico es brutal» debido a la pérdida de viviendas, colmenas, cultivos, naves industriales y ganado, además de comprometer el abastecimiento de agua potable en muchos municipios afectados.
Los expertos también alertan de la degradación a largo plazo de los servicios ecosistémicos esenciales que proporcionan los montes: «Estamos perdiendo también la capacidad del territorio de albergar fauna salvaje, fauna cinegética, vegetación, perdemos la capacidad de la vegetación de regular el ciclo hidrológico, mitigar las temperaturas». A ello se suma la pérdida del patrimonio paisajístico y emocional que da identidad a las comunidades rurales.
Las organizaciones demandan un cambio profundo en las políticas de prevención y gestión territorial una vez que los incendios sean extinguidos. Se reclama que los diagnósticos posteriores sirvan para planificar una restauración adecuada que genere paisajes más resilientes, y que la esfera política aborde «un cambio de nuestras dinámicas a la hora de relacionarnos, que tenga en cuenta la nueva situación de emergencia climática».