Las recientes y devastadoras consecuencias de los incendios forestales en la Comunidad de Madrid y zonas limítrofes con Toledo —como Valdequemada, Robledo de Chavela, San Martín de Valdeiglesias, Pelayos de la Presa, Aldea del Fresno, Villa del Prado y Almorox— no son fruto únicamente de la fatalidad climática, sino el resultado de una gestión negligente y de la parálisis administrativa.
Así lo denuncia con dureza un ex adjudicatario de la limpieza de los montes, heredero de una saga familiar con tres generaciones dedicadas a la gestión forestal en explotaciones centenarias (escuchar audio más abajo), situadas en parajes del entorno del valle del Tiétar y otros enclaves tradicionales de la Sierra Oeste.
Lejos de tratarse de un problema reciente, el testimonio apunta a una crisis estructural provocada por la inactividad de las instituciones. Según detalla el experto forestal, la Comunidad de Madrid y los servicios de bomberos llevan 11 años paralizando los trabajos preventivos esenciales, tales como la limpieza y el perfilamiento del terreno.
Esta dejadez de funciones ha dejado a las masas forestales completamente desprotegidas frente al fuego. Los cortafuegos, elementos vitales para contener las llamas, se encuentran reducidos a cenizas o completamente invadidos por la vegetación.
El relato del ex adjudicatario profundiza en la frustración de quienes conocen el terreno de primera mano frente a las trabas impuestas por las administraciones. Denuncia duramente la injerencia de personal técnico e inspectores, a quienes califica de «ecolojetas» que cobran sueldos públicos «sin conocer la realidad forestal ni saber diferenciar un chopo de un pino».
Para el sector forestal tradicional, estas restricciones administrativas absurdas y la prohibición de realizar una gestión activa y sostenible han neutralizado los mecanismos tradicionales de defensa del monte. El resultado final es una catástrofe ambiental de dimensiones incalculables: un avance descontrolado del fuego que arrasa comarcas enteras.