La percepción de España sobre la evolución de la economía experimentó una ligera mejoría en junio, aunque todavía continúa en niveles negativos. El último informe GfK NIM Euro Clima de Consumo sitúa el indicador de expectativas económicas en -28 puntos, dos más que en abril y mayo, cuando permaneció en -30.
Esta evolución podría estar relacionada con una mayor estabilidad de los costes energéticos, aunque la incertidumbre económica y la polarización siguen influyendo en la confianza de los ciudadanos. España se mantiene por detrás de Alemania y Reino Unido, pero presenta mejores resultados que Francia e Italia.
La mejoría general no se traslada, sin embargo, a la economía doméstica. Las familias continúan mostrando dudas sobre sus ingresos futuros, con un indicador que cierra el trimestre en -7 puntos. El encarecimiento de las hipotecas, las dificultades para acceder a una vivienda y el aumento de algunos gastos básicos siguen condicionando sus previsiones.
Tampoco se observa una recuperación clara del consumo. El indicador de intención de compra permanece en -20 puntos, reflejando que muchos hogares no planean realizar desembolsos importantes próximamente.
La nota más positiva aparece en la percepción sobre los precios. La preocupación por un nuevo repunte de la inflación se ha reducido, favorecida por una evolución más estable de la energía y del petróleo.