Una mujer de 30 años fue hallada sin vida en el interior de una vivienda situada en la calle Maderuelos, presentando múltiples heridas de arma blanca. Las primeras pesquisas de la Policía Nacional sitúan el caso como un presunto asesinato machista cometido por su pareja, un hombre de 35 años que horas antes se había quitado la vida.
La secuencia de los hechos comenzó a fraguarse a mediodía. Poco antes de las 12:00, el servicio de Emergencias 112 Andalucía recibía un aviso urgente que alertaba de que un varón había fallecido tras precipitarse al vacío desde las inmediaciones de la histórica muralla de la Alcazaba de Antequera. Los servicios sanitarios desplazados hasta el lugar solo pudieron certificar el fallecimiento del hombre e iniciar el protocolo judicial pertinente.
Sin embargo, el alcance real de la tragedia dio un giro desolador apenas dos horas más tarde, sobre las 14:00. Una nueva llamada alertaba a los servicios de emergencia desde un domicilio de la calle Maderuelos. Los vecinos habían dado la voz de alarma tras hallar a una joven de 30 años gravemente herida por arma blanca. A pesar de la rápida movilización de los recursos sanitarios, los facultativos no pudieron hacer nada por salvar su vida.
Con el avance de las indagaciones policiales, los investigadores lograron conectar ambos sucesos al comprobar que el hombre precipitado en la Alcazaba y la mujer asesinada en la vivienda conformaban una pareja. El matrimonio tenía dos hijos en común, de cuatro y siete años de edad, quienes afortunadamente no resultaron heridos durante el episodio.
El rastro judicial y policial de la pareja reveló que ambos constaban en el sistema VioGén a raíz de una denuncia por malos tratos interpuesta por la víctima en noviembre de 2023. Tras aquel procedimiento judicial, se impusieron medidas cautelares y una orden de alejamiento, quedando la mujer bajo la protección directa de la Policía Local de Antequera.
No obstante, fuentes cercanas a la investigación han precisado que dichas disposiciones de protección habían decaído la semana pasada «por consentimiento de ambos».
Hasta el domicilio de la calle Maderuelos se desplazaron agentes de la Policía Científica y la comitiva judicial para proceder al levantamiento del cadáver y recabar pruebas que esclarezcan los detalles de este nuevo zarpazo de la violencia machista, que vuelve a teñir de luto a la provincia de Málaga.