Chile afronta una de las emergencias meteorológicas más graves de los últimos años después de que las intensas lluvias que afectan al norte del país hayan provocado al menos diez fallecidos. Ante el avance de las inundaciones y los numerosos daños registrados, el Gobierno ha decretado el estado de catástrofe durante 30 días en la provincia de Huasco, en la región de Atacama, y en la región de Coquimbo, con el objetivo de reforzar la respuesta de los servicios de emergencia.
Las precipitaciones han causado el desbordamiento de ríos y canales, inundaciones en zonas urbanas, cortes de carreteras y de suministros básicos, además de dejar a miles de personas aisladas. Según el último balance oficial, también se han contabilizado 16 heridos, cuatro desaparecidos y más de 2.400 damnificados, mientras que decenas de viviendas han quedado destruidas o gravemente dañadas.
El Ejecutivo ha movilizado recursos extraordinarios para hacer frente a la crisis, incluyendo el despliegue de las Fuerzas Armadas para coordinar las labores de apoyo, la apertura de albergues temporales, evacuaciones preventivas y la suspensión de las clases en las zonas más afectadas.
El presidente, José Antonio Kast, ha trasladado sus condolencias a las familias de las víctimas y ha asegurado que la prioridad es proteger a la población. Mientras continúan las labores de rescate y asistencia, las autoridades mantienen la vigilancia ante la posibilidad de que el temporal siga causando nuevos problemas en las próximas horas.