Ryanair ha comenzado su ejercicio fiscal 2027 con una importante reducción de beneficios. La aerolínea irlandesa obtuvo un beneficio neto de 538 millones de euros entre abril y junio, un 34% menos que en el mismo periodo del año anterior, en un contexto marcado por el fuerte encarecimiento del combustible, uno de los principales costes para el sector aéreo.
Pese a este descenso en las ganancias, la compañía mantuvo el pulso comercial y logró transportar 61,3 millones de pasajeros, un 6% más que hace un año. Sin embargo, este aumento del tráfico no fue suficiente para compensar la caída de los ingresos por billete, ya que las tarifas medias se redujeron un 6%, mientras que el factor de ocupación de los vuelos se situó en un elevado 94%.
Los costes operativos crecieron un 11%, hasta los 3.810 millones de euros, impulsados por el fuerte incremento del precio del combustible no cubierto por sus contratos de protección. Ryanair mantiene asegurado el 80% de su consumo hasta marzo de 2027, una estrategia que considera clave para amortiguar la volatilidad del mercado energético.
De cara al conjunto del ejercicio, la compañía mantiene su previsión de transportar 216 millones de pasajeros y confía en seguir creciendo con la incorporación progresiva de nuevos aviones Boeing Max 10, más eficientes y con menor consumo de combustible.