La Sociedad Española de Reumatología ha alertado sobre los riesgos que el periodo estival puede suponer para los pacientes con enfermedades reumáticas. Aunque el calor puede aliviar síntomas en patologías como la artrosis, en otras condiciones puede agravar la fatiga, la inflamación y el edema. Por ello, los especialistas subrayan que el factor determinante para el bienestar del paciente es la planificación previa de los viajes y, sobre todo, no interrumpir bajo ninguna circunstancia el tratamiento médico sin supervisión.
Uno de los mayores riesgos es la fotosensibilidad, presente en enfermedades como el lupus o la dermatomiositis, que puede activar el sistema inmunitario o provocar reacciones cutáneas severas, a menudo agravadas por ciertos fármacos. Ante esto, se recomienda el uso constante de protección solar SPF 50+, evitando la exposición directa en las horas centrales del día (de 12 a 17 horas) y reforzando la protección con medios físicos como sombreros y gafas de sol, incluso en jornadas nubladas.
En cuanto a la organización de los desplazamientos, es fundamental llevar la medicación en el equipaje de mano y en cantidad suficiente, incluyendo días extra por posibles imprevistos. Los pacientes deben gestionar el transporte de fármacos biológicos en neveras portátiles a temperaturas controladas (entre 2 y 8 grados) y coordinar su almacenamiento en frío en el lugar de destino. Asimismo, se aconseja portar un informe médico actualizado en inglés y verificar la red hospitalaria de referencia en el lugar de estancia.
Finalmente, las especialistas insisten en la importancia de mantener hábitos saludables que eviten descompensaciones, tales como una hidratación adecuada, una dieta equilibrada y la práctica moderada de ejercicio físico, siendo la natación una actividad muy recomendada. Además, recuerdan la necesidad de consultar con el reumatólogo la compatibilidad de nuevas vacunas, especialmente si se viaja al extranjero, para garantizar que la inmunización no interfiera con las terapias biológicas o inmunosupresoras que el paciente pudiera estar recibiendo.