La Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) ha lanzado una alerta ante el grave riesgo que supone el humo de los incendios forestales para la salud pública. Con cerca de 50.384 hectáreas ya calcinadas en España durante este 2026, el impacto no se limita al daño medioambiental, sino que las partículas finas (PM2.5) y sustancias tóxicas presentes en el aire pueden penetrar profundamente en los pulmones, afectando tanto al sistema respiratorio como al cardiovascular.
El peligro es especialmente crítico para los colectivos más vulnerables, como niños, ancianos, mujeres embarazadas y personas con patologías crónicas previas. Según los expertos, la inhalación de estos contaminantes puede desencadenar desde crisis asmáticas y broncoespasmos hasta complicaciones cardiovasculares graves, incluso en individuos sin antecedentes médicos, quienes pueden sufrir dolor torácico o una disminución notable de su función pulmonar.
Para mitigar los efectos de la mala calidad del aire, la SEPAR recomienda permanecer en interiores con puertas y ventanas cerradas, utilizando sistemas de filtración como purificadores HEPA o el aire acondicionado en modo recirculación. Asimismo, desaconsejan realizar actividades físicas al aire libre y, si es imprescindible salir a la calle, sugieren el uso de mascarillas FFP2 o N95, ya que las quirúrgicas resultan insuficientes para filtrar las partículas más pequeñas.
Finalmente, la entidad subraya la importancia de mantener la medicación habitual a mano y estar atentos a signos de alerta. Mientras que síntomas leves como la irritación ocular pueden gestionarse con aire limpio e hidratación, es obligatorio acudir a los servicios de urgencias ante señales graves, como dificultad respiratoria intensa, opresión en el pecho o confusión, recordando que el riesgo persiste incluso días después de que las llamas hayan sido sofocadas.