Un grupo internacional de especialistas ha defendido la importancia de reforzar la protección renal desde las primeras fases de la enfermedad renal crónica (ERC) en personas con diabetes tipo 2 y sobrepeso u obesidad. Los expertos consideran que controlar el peso o mantener unos niveles adecuados de glucosa en sangre es fundamental, pero advierten de que estas medidas no son suficientes para frenar el deterioro de la función renal.
Las conclusiones proceden de un consenso elaborado con la participación de 114 profesionales de diez países, quienes apuestan por incorporar estrategias específicas para preservar la salud de los riñones incluso en las etapas iniciales de la enfermedad.
Además, una revisión de la evidencia científica analiza el papel de dos grupos de tratamientos, los inhibidores de SGLT2 y los agonistas del receptor GLP-1. Aunque ambos han demostrado beneficios relevantes para estos pacientes, los investigadores señalan que todavía no existen suficientes estudios que permitan determinar cuál debe utilizarse primero o si es más conveniente combinarlos desde el inicio.
El consenso considera que los inhibidores de SGLT2 deberían formar parte de la base del tratamiento para proteger el riñón, mientras que los agonistas del GLP-1 aportarían un beneficio adicional en pacientes con mayor riesgo metabólico, obesidad importante o enfermedad cardiovascular. Los especialistas coinciden en que hacen falta más investigaciones para definir la mejor estrategia terapéutica y ofrecer recomendaciones más precisas en la práctica clínica.