Los toros de la ganadería Cebada Gago han firmado este miércoles un segundo encierro de San Fermín marcado por la velocidad y el orden de la manada. A pesar de la fama de imprevisibles que acompaña a estas reses, el recorrido se ha completado sin grandes sobresaltos para los animales, aunque el balance provisional deja tres corredores heridos, uno de ellos por una cornada en el brazo.
La carrera, que comenzó puntualmente a las ocho de la mañana tras el tradicional cántico en Santo Domingo, se resolvió en apenas dos minutos y 26 segundos. Desde la salida, los toros avanzaron agrupados y a un ritmo muy alto, permitiendo a muchos mozos intentar lucirse delante de las reses, especialmente en la calle Estafeta, donde la afluencia de corredores fue muy numerosa.
Durante el recorrido se registraron varias caídas y tropiezos, algunos de ellos provocando pequeños amontonamientos en diferentes puntos del trazado. En el tramo de Telefónica se produjo el incidente más grave, cuando uno de los toros alcanzó a un corredor y le provocó una cornada en el brazo. Aun así, la manada continuó su camino sin separarse y llegó unida hasta los corrales de la Plaza de Toros.
Los astados de Cebada Gago volverán a ser protagonistas esta tarde, cuando sean lidiados en la feria por los diestros David Galván, Román y Manuel Diosleguarde.