La escalada de tensión entre Israel y Hezbolá podría haber encontrado un freno inesperado. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este martes que ambas partes han aceptado poner fin a las hostilidades tras una intensa jornada marcada por amenazas de nuevos bombardeos y órdenes de evacuación en Beirut. Según explicó el mandatario estadounidense, una conversación mantenida con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, permitió evitar un ataque sobre la capital libanesa que había sido anunciado horas antes como respuesta a acciones atribuidas al grupo chií.
Trump calificó el diálogo con Netanyahu como «muy productivo» y afirmó que las fuerzas israelíes que se dirigían hacia Beirut recibieron instrucciones de regresar. Paralelamente, el presidente norteamericano aseguró haber obtenido también el compromiso de Hezbolá para detener sus ataques contra territorio israelí. De cumplirse lo anunciado, ambas partes cesarían las acciones militares de forma inmediata, reduciendo significativamente el riesgo de una nueva escalada regional.
La situación había alcanzado un punto crítico después de que Israel anunciara represalias por recientes ataques atribuidos a Hezbolá. Incluso se habían emitido advertencias de evacuación para varias zonas del sur de Beirut, consideradas áreas de influencia del movimiento libanés. Sin embargo, la mediación de Washington parece haber cambiado el rumbo de los acontecimientos en cuestión de horas.
El conflicto entre Israel y Hezbolá se había recrudecido en los últimos meses pese al alto el fuego alcanzado en noviembre de 2024. Desde entonces, ambas partes se habían acusado mutuamente de incumplir los compromisos adquiridos, mientras continuaban registrándose incidentes esporádicos en la frontera y bombardeos selectivos.
Aunque todavía quedan incógnitas sobre cómo se implementará este nuevo entendimiento, el anuncio de Trump abre la puerta a una posible desescalada en una de las regiones más sensibles de Oriente Medio. La comunidad internacional sigue ahora con atención los próximos movimientos de Israel y Hezbolá para comprobar si el compromiso se traduce en una paz duradera.