Científicos de Estados Unidos y Australia han probado con gran éxito una estrategia para evitar que el melanoma (el tipo de cáncer de piel más agresivo) vuelva a aparecer después de operar al paciente. El secreto está en combinar el tratamiento que se usa normalmente con una nueva vacuna personalizada llamada intismeran, que se fabrica de forma exclusiva para cada persona utilizando la información de su propio tumor.
Los resultados tras cinco años de seguimiento son muy prometedores: casi el 69% de los pacientes que recibieron la vacuna combinada con el tratamiento habitual se mantuvieron completamente limpios y libres de cáncer. En cambio, en el grupo de personas que solo recibieron el tratamiento de siempre, ese porcentaje bajó al 49%. Esto significa que la vacuna logra reducir el riesgo de que el tumor regrese o de morir en casi un 50%.
Además, la vacuna demostró ser un escudo excelente para evitar que el cáncer se extienda a otros órganos del cuerpo (lo que médicamente se conoce como metástasis), reduciendo este peligro en un 59%. La supervivencia global también fue mucho mayor: un 92% de los pacientes que usaron la vacuna seguían vivos a los cinco años, frente al 71% de los que no la recibieron.
Para entender cómo funciona, hay que saber que las defensas de nuestro cuerpo a veces no ven las células cancerosas porque estas se «disfrazan» para esconderse. El tratamiento normal ayuda a quitarles ese disfraz, pero no siempre es suficiente. La nueva vacuna, que utiliza la famosa tecnología de ARNm (la misma de las vacunas del covid-19), le da al cuerpo las instrucciones exactas para que fabrique un «ejército» de defensas entrenado específicamente para buscar y destruir cualquier célula de su propio tumor que intente volver a crecer.
Los médicos señalan que los efectos secundarios de la vacuna son leves y totalmente llevaderos, como cansancio, escalofríos o dolor en el brazo donde se pone la inyección. Gracias a estos buenos resultados, ya se está haciendo un estudio mucho más grande en todo el mundo para aprobarla definitivamente y se está investigando si este mismo sistema de vacunas personalizadas puede servir para frenar otros tipos de cáncer, como el de pulmón.