El juicio de la Operación Kitchen ha entrado en una nueva fase marcada por la reproducción de los audios de las declaraciones del comisario Enrique García Castaño, unas grabaciones que colocan a la ex secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, en el centro de la polémica por el supuesto espionaje al extesorero Luis Bárcenas.
Durante las primeras jornadas de prueba documental en la Audiencia Nacional, el tribunal ha escuchado cerca de nueve horas de declaraciones realizadas entre 2019 y 2020 por García Castaño, exjefe de la Unidad Central de Apoyo Operativo (UCAO) de la Policía Nacional.
En uno de esos interrogatorios, el comisario aseguró que Dolores de Cospedal mostró “interés” por la información contenida en los discos duros y teléfonos móviles de Bárcenas.
Según relató, esa preocupación se desprendía de conversaciones mantenidas entre varios mandos policiales investigados en la causa, entre ellos el comisario Andrés Gómez Gordo y los inspectores José Ángel Fuentes Gago y Bonifacio Díaz Sevillano.
“Había intereses en el ámbito de los políticos, fundamentalmente en todo lo que hacía referencia a la secretaria general del PP”, afirmó García Castaño durante una de sus comparecencias.
El comisario también señaló al ex secretario de Estado de Seguridad Francisco Martínez, de quien dijo que le trasladó su preocupación por el paradero de los discos duros de Bárcenas y le pidió localizarlos.
La Fiscalía sostiene que la llamada ‘Kitchen’ fue un operativo parapolicial impulsado desde el Ministerio del Interior durante el Gobierno de Mariano Rajoy con el objetivo de obtener documentación sensible del extesorero del PP y frenar el impacto de la investigación sobre la supuesta caja B del partido.
En sus declaraciones, García Castaño también aseguró que el comisario jubilado José Manuel Villarejo informaba directamente al entonces director adjunto operativo de la Policía, Eugenio Pino, de los avances obtenidos a través de Sergio Ríos, chófer de Bárcenas y supuesto confidente de la trama.
Además, reconoció que agentes bajo su mando realizaron seguimientos a Rosalía Iglesias, esposa del extesorero, y que él mismo accedió al estudio de restauración que ella tenía en Madrid en busca de documentación relacionada con la contabilidad del PP, aunque aseguró que allí “no había nada”.