El actor Arón Piper ha alzado la voz contra la precariedad juvenil y los severos obstáculos para acceder a una vivienda en las grandes ciudades españolas. Con motivo del inminente estreno de la película Hugo 24, Piper ha criticado con dureza un sistema económico que obliga a las nuevas generaciones a destinar la mayor parte de sus ingresos a la vivienda. «Yo creo que lo más cruel es ya algo como medio sistémico, que es que vivas para trabajar. Única y exclusivamente para trabajar y más del 50% de tu sueldo se vaya a tu techo», ha señalado Arón Piper en una entrevista concedida a Europa Press.
Dirigida por Luc Knowles, la cinta sigue la historia de Hugo (interpretado por Piper, quien también ejerce como productor), un joven de barrio que lucha a contrarreloj para conseguir el dinero del alquiler y evitar el desahucio junto a su hermana. Los creadores han buscado desmarcarse de los estereotipos habituales de la periferia para plasmar a «chavales normales» en lugar de delincuentes. El rodaje se desarrolló íntegramente en el barrio madrileño de Tetuán, una ubicación que los actores describen como un personaje vital de la trama y que ejemplifica el grave problema de la gentrificación.
Ambos intérpretes han reconocido que el guion cuenta con importantes tintes autobiográficos, ya que revivieron sus propios inicios en Madrid cuando pasaban largas temporadas desempleados buscando la manera de pagar el piso. Cáceres ha calificado el hecho de independizarse en la actualidad como un auténtico «lujo» y una situación de absoluto privilegio, confesando que incluso para él, gozando de una estabilidad laboral media dentro de la profesión, resulta sumamente complejo sostenerse económicamente en la capital.
La implicación de Arón Piper en la producción responde también a su deseo de dar voz a proyectos cinematográficos más pequeños y menos ambiciosos en lo financiero, pero con narrativas auténticas. Durante la promoción, el actor también lamentó la transformación urbana que sufren distritos tradicionales como Tetuán, donde la subida descontrolada de los precios termina expulsando de forma sistemática a los vecinos de toda la vida hacia zonas cada vez más periféricas.
Los protagonistas han arremetido contra la proliferación de discursos de éxito y dinero fácil que inundan las redes sociales. Piper ha advertido sobre el profundo daño psicológico que causan estos mensajes de emprendimiento agresivo, que transmiten la falsa idea de que no ser millonario antes de cierta edad equivale a ser un fracasado. Cáceres concluyó alertando de que estas expectativas irreales en torno a la riqueza material solo generan frustración, ansiedad y depresiones en una juventud que necesita poner en valor los pequeños sueños del día a día.