El centro de Valencia se ha teñido de verde este viernes en una movilización sin precedentes que marca el cierre de la primera semana de huelga indefinida en la educación pública valenciana. Convocados por los sindicatos STEPV, CSIF, CCOO y UGT, miles de docentes, alumnos y familias han recorrido las calles bajo el lema «hoy la clase se hace en la calle». La protesta ha tenido un marcado carácter simbólico, encabezada por ataúdes que rezaban «RIP Educación», denunciando lo que consideran un «asesinato» de los recursos públicos por parte de la Administración.
Vista panoràmica de la manifestació de hui a València. ✊📚
— Jordi 🍊 🇵🇸 (@Jordivll) May 15, 2026
Els carrers plens de veus que reclamen respecte per l’ensenyament públic, condicions dignes i una educació de qualitat per a totes i tots.
Una jornada que ja forma part de la memòria col·lectiva del País Valencià.… pic.twitter.com/ue6icGYp1K
El malestar del sector se dirige directamente contra la consejera de Educación, Carmen Ortí, cuya dimisión ha sido coreada durante toda la marcha. Los manifestantes han denunciado que no pueden «hacer magia» sin recursos y han criticado duramente las condiciones laborales actuales. Las pancartas también han puesto el foco en la brecha salarial, comparando el sueldo de la consellera con el de los docentes, y han reivindicado con fuerza la defensa de la escuela pública y el uso del valenciano en las aulas.
Los portavoces sindicales han calificado la jornada de «histórica» pero a la vez «triste», al lamentar que se haya tenido que llegar a cinco días de huelga indefinida sin obtener respuestas satisfactorias. Representantes del STEPV y CSIF han advertido de que no aceptarán el preacuerdo presentado recientemente por la Consejería, ya que consideran que no cubre ni la mitad de sus demandas mínimas. El principal punto de fricción es la ausencia de una propuesta de subida salarial en el último borrador del gobierno autonómico.
Desde CCOO y UGT han subrayado que esta lucha no solo busca mejoras inmediatas, sino sentar las bases de la dignidad de la profesión para las futuras generaciones de maestros. Han calificado las condiciones actuales de «deplorables» y han destacado que el conflicto ha llegado a un punto de no retorno debido a la falta de inversión y de escucha por parte de los responsables políticos. La emoción ha sido una nota constante en una marcha que, al ritmo de batucadas, ha exigido respeto para quienes sostienen el sistema educativo.
La mirada está puesta ahora en la reunión decisiva prevista para el próximo lunes. Los sindicatos han lanzado un ultimátum: si la Consejería no presenta una propuesta integral que incluya mejoras retributivas y de recursos, las movilizaciones volverán a colapsar la capital valenciana. «Hasta que no lo consigamos, no pararemos», han sentenciado los líderes sindicales, dejando claro que el conflicto educativo en la Comunidad Valenciana está lejos de resolverse si no hay un giro drástico en la política de la Generalidad.