El 44 % de los españoles desconoce que la hipertensión arterial comienza a partir de los 140/90 mmHg, situando a menudo el umbral por encima de los valores reales. Esta falta de información preocupa a los cardiólogos, ya que en España existen unos 10 millones de afectados, de los cuales tres millones están sin diagnosticar por no realizarse seguimientos adecuados.
La presión arterial se divide en sistólica (máxima) y diastólica (mínima); las guías médicas consideran normal un valor por debajo de 120/70 mmHg. Existe una «zona gris» entre estos niveles y el diagnóstico formal de hipertensión que requiere vigilancia, aunque la mayoría de la población suele minusvalorar las consecuencias de mantener la tensión elevada.
La encuesta revela que el 39% de la población nunca se toma la tensión, una tendencia más acusada en las mujeres, quienes suelen postergar su autocuidado por su rol de cuidadoras. Además, aunque el 88% sabe que la hipertensión deriva en ictus o infartos, menos de la mitad ha modificado su estilo de vida para prevenir estos riesgos.
Para una medición correcta, los expertos recomiendan realizarla en casa, en un ambiente tranquilo y con la vejiga vacía. Es fundamental no haber fumado ni tomado café en los 30 minutos previos, además de realizar varias tomas separadas por dos minutos para obtener una media fiable en caso de detectar valores altos.
La enfermería juega un papel clave en la educación sanitaria y la adherencia al tratamiento. Reducir la presión máxima en solo 10 unidades puede disminuir el riesgo de eventos cardíacos en un 20 %, lo que subraya la importancia vital de la prevención y el control periódico de este «enemigo silencioso».