La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró este sábado una «emergencia de salud pública de importancia internacional» ante la aparición de un nuevo brote de ébola provocado por la variante Bundibugyo. La alerta se concentra principalmente en la República Democrática del Congo (RDC) y en Uganda. Aunque el organismo incluyó la mención de «emergencia pandémica» en su comunicado, matizó que la situación técnica actual todavía no cumple estrictamente con todos los criterios fijados por el Reglamento Sanitario Internacional de 2005.
La decisión del comité internacional se precipitó tras un rápido balance de contagios notificado este viernes. En la provincia congoleña de Ituri ya se registran 8 casos confirmados por laboratorio, 246 sospechosos y 80 presuntas muertes. La preocupación aumentó de forma drástica al confirmarse en menos de 24 horas dos casos positivos aislados y sin relación epidemiológica aparente en Kampala, la capital de Uganda, incluyendo entre ellos a una persona fallecida.
El principal factor de alarma para las autoridades sanitarias radica en la intensa movilidad de la población en la frontera, lo que eleva el riesgo de una propagación transnacional. De hecho, ya se documentaron dos casos en suelo ugandés de ciudadanos que habían viajado previamente desde la RDC. Ante este escenario, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de África convocaron una reunión de urgencia con la OMS y sus homólogos de Estados Unidos, Europa y China.
La declaración institucional de la OMS subraya la necesidad de activar de forma inmediata una estrategia de coordinación y cooperación a nivel internacional. El plan busca reforzar la vigilancia fronteriza, garantizar la capacidad de control del virus y ampliar las operaciones médicas sobre el terreno. Asimismo, el organismo recomendó a los países afectados que pongan en marcha sus mecanismos nacionales de gestión de desastres y establezcan centros de operaciones de emergencia específicos.
Para contener de manera efectiva el virus, la OMS pide involucrar directamente a las comunidades locales mediante sus líderes tradicionales, religiosos y curanderos para facilitar el rastreo de contactos y la educación sobre los riesgos. Este brote de la variante Bundibugyo llega pocos meses después del último registrado en la RDC a finales de 2025. El ébola, que presenta una tasa de mortalidad de entre el 60% y el 80%, se transmite por fluidos corporales y provoca hemorragias severas y fiebre alta.