La cesta de la compra en España ha experimentado fuertes tensiones inflacionistas durante el último año, especialmente en productos frescos básicos. Según los datos del Índice de Precios de Consumo (IPC) correspondientes al mes de abril, las hortalizas cultivadas por su fruto —como tomates, calabacines o pimientos— lideran las subidas con un encarecimiento del 23% respecto al mismo mes del año anterior. Le siguen de cerca las legumbres verdes, con un repunte del 17,5%, y los huevos, que ahora son un 14,7% más caros que hace un año.
El encarecimiento también ha golpeado con fuerza a las principales fuentes de proteína y a otros productos del sector primario. El pescado (fresco, congelado o refrigerado) acumuló una subida interanual del 8,7%, seguido muy de cerca por los despojos comestibles, que se elevaron un 8,6%. En escalones inferiores, pero con incrementos igualmente significativos, se sitúan los preparados de marisco (+6,7%), los cítricos frescos (+6,6%) y la carne fresca (+5,1%), consolidando una tendencia al alza que reduce el margen de ahorro de las familias.
En la cruz de la moneda, un grupo reducido de alimentos ha logrado abaratarse en el último año, ofreciendo un pequeño alivio a los consumidores. Las frutas tropicales, como los plátanos o los aguacates, encabezan los descensos con una notable bajada del 20,4%. Asimismo, los aceites vegetales registraron un descenso del 5,9%, seguidos de otras frutas frescas como melones o sandías (-5,4%), las patatas (-2,9%) y el azúcar (-2,5%). Si se analiza exclusivamente el comportamiento mensual de abril respecto a marzo, las bayas frescas (fresas o arándanos) protagonizaron la mayor caída al abaratarse un 26,3%.
Esta radiografía económica coincide con una importante renovación metodológica por parte del Instituto Nacional de Estadística (INE), que ha actualizado la composición de la cesta de la compra con la nueva «base 2025». El indicador ha reestructurado sus categorías de consumo, pasando de 12 a 13 grandes grupos para adaptarse mejor a las realidades del mercado. Esta modernización ha supuesto la entrada en el cálculo del IPC de alimentos de consumo creciente como los aguacates y los arándanos, además de las cervezas con limón, mientras que se han retirado artículos que han caído en desuso, como las corbatas.
Finalmente, la nueva metodología del INE incorpora avances tecnológicos para que el cálculo de la inflación sea más preciso e inmediato. Gracias al uso generalizado de dispositivos electrónicos en la recogida de precios, cualquier modificación relevante en las características de un producto se asimila en el mismo mes en que se produce, eliminando el desfase de 30 días que existía previamente. De cara al futuro, el organismo estatal continúa implementando sistemas automatizados como el volcado de bases de datos de grandes empresas (scanner data) y el rastreo digital en internet (web scraping) para optimizar el indicador.