La Feria de Abril de 2026 ha arrancado bajo la estrecha vigilancia del Consejo Audiovisual de Andalucía (CAA), que busca erradicar definitivamente el fenómeno viral del hashtag #papagorda. Lo que muchos usuarios perciben como una «práctica humorística» en redes sociales como TikTok o X es, en realidad, un delito grave. La autoridad independiente recuerda que captar y compartir imágenes de personas con una copa de más para mofarse de ellas «puede vulnerar derechos fundamentales como el honor, la intimidad y la propia imagen», acarreando consecuencias legales severas para quienes pulsen el botón de «compartir».
El informe del CAA es tajante: la difusión masiva de estos contenidos no es inofensiva. Las sanciones por publicar estos vídeos sin el permiso de los afectados pueden alcanzar los 10.000 euros. La advertencia no es teórica; ya existe un precedente real de la Agencia Española de Protección de Datos, que impuso esa misma cuantía a un individuo por grabar desde su coche a una persona ebria en la vía pública. Según el organismo, el hecho de que la escena ocurra en un espacio abierto no exime al infractor, ya que «los derechos humanos no tienen nacionalidad» ni se pierden por estar en la calle.
La etiqueta #papagorda, que nació en 2019 y ha mutado cada año en versiones como #papagorda24 o #papagorda25, ha acumulado millones de reproducciones a costa de la dignidad ajena. El CAA diferencia claramente entre los vídeos consentidos, donde el protagonista interactúa con la cámara, y las grabaciones furtivas donde la víctima ni siquiera es consciente de ser filmada. En estos últimos casos, el anonimato del agresor digital no está garantizado, y el rastreo de las cuentas originales es una prioridad para las autoridades este año.
El impacto de estos vídeos va más allá de la burla momentánea, ya que su permanencia en internet supone un estigma digital de por vida para los afectados. Por ello, el órgano regulador apela a la responsabilidad individual y al civismo digital de los feriantes. La recomendación es clara y directa: antes de grabar o publicar cualquier contenido comprometedor, el usuario debe reflexionar sobre si está respetando la integridad de quien aparece en pantalla, pues «la difusión masiva de este tipo de imágenes en redes sociales no es inofensivo».
Con esta ofensiva legal, Sevilla intenta proteger la esencia de su fiesta mayor: un espacio de celebración familiar y convivencia. La consigna para esta edición es evitar que el Real se convierta en un escaparate de humillaciones públicas. En palabras de los expertos legales, proteger la privacidad del feriante es proteger la propia Feria; por eso, este 2026, el mensaje a los buscadores de likes es más contundente que nunca: «Si te llega el vídeo, no lo pases; el clic te puede salir muy caro».