El juez de guardia de Madrid, el fiscal y los funcionarios han tenido que abandonar durante varios días de esta semana las instalaciones judiciales de guardia para huir de la plaga de chinches que se había apoderado de ellas. El miércoles pudo recuperarse la actividad tras ser fumigadas con profusión todas las instalaciones del servicio de guardia, incluidos los dormitorios del juez y el fiscal.
La plaga ha afectado fundamentalmente al juzgado de guardia de diligencias, que es el que atiende los delitos que se cometen cada día en la capital, con 3,7 millones de habitantes y miles de denuncias diarias procedentes de comisarias o interpuestas allí mismo.
El levantamiento de cadáveres es una de las misiones de este juzgado. O cuando la policía necesita mandamientos urgentes de entrada y registro de casa.
Este pasado lunes, y también el martes, el juez de diligencias y sus funcionarios decidieron irse de las instalaciones del juzgado de guardia y llevar los trámites desde su propio juzgado.
Jueces y funcionarios salieron de allí del juzgado de guardia con picotazos y rascándose el cuerpo. Los dormitorios del juez y el fiscal, entre las instalaciones más dañadas.
Las chinches llegan a una casa a través de maletas, ropa y muebles de segunda mano. Se esconden en grietas y recovecos. No se deben a la suciedad; son atraídas por la sangre humana, el calor y el dióxido de carbono que exhalamos.
Los usuarios no daban crédito de la situación del principal juzgado de guardia de España, el de Madrid.
En Madrid hay cada día cinco juzgados de guardia. Uno de diligencias y el resto de detenidos, es decir, interrogan y deciden sobre el futuro, cárcel o libertad, que les llevan las comisarías madrileñas.
Los juzgados de Guardia están en la planta baja, si bien hay juzgados de detenidos que desarrollan esta labor desde sus propios juzgados, que están en las ocho plantas que ocupan los juzgados de la plaza de Castilla.
Generalmente los jueces bajan a los calabozos, en el sótano, dependientes de Instituciones Penitenciarias, y toman allí declaración a los detenidos.
La camas para dormir y demás dependencias del juzgado de diligencias también están en la planta baja. Que una dependencia así esté plagada de chinches es una vergüenza y que debe evitarlo es la Consejería de Justicia de la Comunidad, que tiene transferidas las competencias sobre el funcionamiento de las instalaciones judiciales de Madrid.