La cúpula de ERC ha vuelto a frenar las ambiciones estatales de su portavoz en el Congreso, Gabriel Rufián. Tras el acto compartido este jueves en Barcelona con la dirigente de Podemos, Irene Montero, la dirección republicana ha dejado claro que su prioridad es exclusivamente Cataluña. El mensaje de los de Oriol Junqueras es tajante: son la «izquierda nacional de Cataluña» y no tienen intención de liderar procesos de confluencia más allá de sus fronteras, advirtiendo que “sin conciencia nacional, no hay transformación real”.
Desde el aparato del partido, el portavoz adjunto Isaac Albert ha sido el encargado de enfriar el entusiasmo de Rufián. «Podemos ayudar, pero no resolveremos las disputas de la izquierda española», ha enfatizado, subrayando que ERC aspira a liderar su propio espacio «sin migajas». Esta reacción supone un portazo al llamamiento de Rufián, quien durante la charla con Montero urgió a la unidad de las izquierdas alternativas avisando de que, ante el auge de la extrema derecha, “si no, nos matarán por separado”.
El resto de actores del espacio progresista ha recibido el movimiento con disparidad de opiniones. Mientras Sumar ve en el evento «un paso más» hacia la unidad, los Comuns han criticado la «contundencia» y las «malas formas» con las que ERC ha desautorizado a su diputado. Por su parte, desde Más Madrid han sido más punzantes: su secretario de Organización, Gabriel Ortega, cuestionó la viabilidad de que Podemos lidere nada tras sus últimos resultados electorales y sentenció que “cuánto daño hacen las borracheras de likes”.
Formaciones territoriales como Compromís y Més per Mallorca han mostrado una sintonía parcial con el diagnóstico de Rufián, aunque con matices importantes. Ambas formaciones coinciden en la necesidad de sumar fuerzas frente a la derecha, pero exigen que cualquier alianza pase por el «respeto a las formaciones de arraigo territorial» y una relación de confederalidad. Compromís, en concreto, reafirmó su intención de «sumar fuerzas» pero siempre bajo un proyecto liderado por ellos en la Comunidad Valenciana.
En el sector morado, la lectura es mucho más optimista. Pablo Iglesias ha salido en defensa de la dupla Rufián-Montero, asegurando que ambos son liderazgos necesarios para «un proceso de desborde en la izquierda» basado en primarias. Para Iglesias, más allá de los discursos, lo relevante es la «foto» y la expectativa que genera ver a ambos referentes juntos, ignorando las suspicacias de una dirección de ERC que insiste en que su campo de batalla empieza y termina en el soberanismo catalán.